Bienvenidos a la universidad médica cubana en su curso 2017-2018
EDITORIAL

 

Bienvenidos a la universidad médica cubana en su curso 2017-2018

 

Welcome to the Cuban medical university in its 2017-2018 academic year

 

 

José Luis Aparicio Suárez

Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: aparicio.angola2016@gmail.com

 

 

A continuación se publican las palabras de bienvenida al curso escolar 2017-2018 que el Dr. José Luis Aparicio Suárez, exrector de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara enviara desde la República de Angola, donde se encuentra cumpliendo misión internacionalista, a la comunidad de estudiantes y profesores de la mencionada universidad, por su compromiso sistemático con la formación de profesionales de la salud en Cuba y otras regiones del planeta.

 

Queridos estudiantes y educadores:

Adheridos a la convicción de que solo preservando las cualidades universalmente compartidas seremos dignos de la condición humana, la familia universitaria comparte su alegría multiplicada por el inicio de cada nuevo curso por la vida, que será de permanente reafirmación ética y educativa.

Los desafíos y las transformaciones nos invitan a asaltar la gloria académica, por lo que, para tan noble e ineludible propósito, el quehacer de todos tiene que estar signado por la disciplina, la calidad y la eficiencia. El principal reto es lograr, a través del trabajo docente y el cumplimiento del deber, el éxito formativo y la calidad en todo su esplendor.

No creo difícil que nos enamoremos de la universidad. Conozco a muchos que sienten algo especial por ALMA. Y también sé que ella les abre a todos sus brazos. Se apellida MATER y no es infiel por abrazar y seducir a tantos. Vestida de todos los colores, esbelta, radiante, seductora y sonriente, dulce, chispeante, coqueta y un tanto atrevida en sus propósitos, despierta simpatías por doquier. De ella se enamoran los que están y los que vienen a ella. Jamás traiciona a sus enamorados si estudian y trabajan desde el primer día. Les habla con franqueza, nunca miente; solo dice verdades por la salud y la vida. Tampoco permite que la discriminen y defiende el único sentimiento que genera maravillas.

A la universidad, como a la tierra donde nacimos, la familia y la humanidad, le debemos cada minuto de nuestro tiempo, y solo se recompensa con entrega, cariño y amor. Las jornadas serán tiernas y gratificantes en la medida que la sepamos querer y cuidar.

Estaremos, estudiantes y profesores, atrapados por su mística, porque deviene inspiración la divinidad del amor que ofrece. Es romántico su ritmo y agradable su melodía. Sabemos que el apetito académico se desenfrena en cada septiembre afrodisíaco, y que tantos deberes como afectos hay en una buena universidad. Despiertan sentimientos los pétalos del saber y se advierte poesía en cada habilidad que bien se aprende. Besan las motivaciones y acarician las clases con calidad.

Se conjugarán alegría y profundidad, solemnidad y piropos saludables. Viviremos intensos momentos de emoción y juntos sabremos tejer la más hermosa historia de amor a la universidad. No habrá tedio y no será difícil la convivencia si hay empatía y confianza. Si el cariño es recíproco, no se desvanecerá.

Será el método clínico el que nos una por siempre a una hermosa casa de altos estudios y sus tantos predios en el sistema de salud. Mucho se logrará en intimidad con la ciencia, pero solo si hay conciencia de la responsabilidad.

Como solo el amor abre las puertas de la salud, miles de flechas lanzará Cupido en cada inicio de curso universitario. Entonces, ¿por qué no dejar que nos hieran para que puedan latir enamorados por la universidad nuestros corazones?

Un nuevo curso es un buen pretexto para reforzar el sentimiento que invita a la felicidad; es una oportunidad para alejar las emociones displacenteras, la desmotivación, la incertidumbre y la frustración. Esto se alcanzará si existe voluntad y ahínco para estudiar y educar.

Ratifiquemos el noviazgo y el matrimonio con Alma Mater, no como un mero acto formal, sino como un proyecto de vida que nos involucre de verdad. De esta manera, puede augurarse el disfrute y la materialización de ilusiones en un buen proceso docente educativo.

Por supuesto que hay reglas propias de una unión seria y hay que poner puntos sobre las íes. Es preciso acatar el reglamento, los convenios y compromisos, así como las indicaciones metodológicas y las regulaciones aprobadas.

Si queremos, podemos perpetuar la época de oro de la relación con la universidad, esa que, como la luna de miel, se caracteriza por el disfrute máximo. De una buena relación, armónica y transparente, surgirá la transformación que se espera de nosotros, sin resistencias ni reticencias.

Vivamos el esplendor de un buen tránsito por la universidad. Están dadas las condiciones para un salto cualitativo imprescindible, desde la concepción de cada estudiante y educador, influida positivamente por su colectivo, hacia un protagonismo mayor de este a través del crecimiento moral de quienes lo integran. Hay deseos y ansias, individuales y colectivas, en aras de mejorar y mejorarnos. Del maestro José Martí no puede olvidarse, en virtud de ello, que "… el primer requisito del amor (a la universidad) es la adhesión ardorosa e incondicional" (a ella)1, y que resulta clave la disposición de servir con cariño y profesionalidad. Asistencia, docencia e investigación irán de la mano para orgullo del sistema sanitario.

El matrimonio sellado con el egreso no puede ser menos ardoroso que el noviazgo en el pregrado. Siempre habrá razones para avivar el deseo de estar juntos. Pero, téngase en cuenta que más que por el título en sí se debe estudiar por amor a una vocación, porque, al decir del maestro, "… la capacidad de amar es el verdadero pergamino de la nobleza"1.

Cada curso se sostiene en los principios que identifican la educación superior, y honra dignificar cada uno de sus días, cada forma organizativa docente, cada actividad curricular o extensionista, cada desempeño, cada labor educativa, cada ocupación, cada compromiso, cada pensamiento, cada acción y cada resultado. Tiene que ser irrevocable la decisión de elevar la exigencia. Solo al fragor de un buen magisterio y convirtiendo el compromiso en inspiración se alcanzará la gloria educativa.

La ética, como deleite subyugante, tiene que presidir nuestra conducta. Créanme, podemos convertir la calidad y la excelencia en patrimonio de la identidad universitaria.

Finalmente, expreso una convicción: la universidad somos todos los que vamos afortunados con ella. Sintamos el dulcísimo placer de escuchar los acordes de su música, en el inicio de cada curso por la salud y la felicidad.

Muchas gracias.

 

Declaración de intereses

El autor declara no tener conflicto de intereses.

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

1. Batlle JS. Aforismos. 2ed. La Habana: Centro de Estudios Martianos; 2006.

 

 

Recibido: 30 de agosto de 2017.
Aprobado: 1 de septiembre de 2017.

 

 

José Luis Aparicio Suárez. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: aparicio.angola2016@gmail.com

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