Aprendizaje cooperativo para el desarrollo humano social del profesional de las ciencias médicas

 

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COMUNICACIÓN

 

Aprendizaje cooperativo para el desarrollo humano social del profesional de las ciencias médicas

 

Cooperative learning for the social human development of the professional of the medical sciences  

 

 

Luis Alberto Alzate Peralta

Licenciado en Enfermería. Especialista en Pedagogía de las Ciencias. Candidato a MSc. en Educación Médica Superior. Docente Universidad "Simón Bolívar". Barranquilla Colombia.


Palabras clave: Aprendizaje cooperativo, desarrollo humano social, ciencias médicas, educación médica. 
Key words:
Cooperative learning, social human development, medical sciences, medical education.


 

La educación de este siglo exige cambios en los paradigmas educacionales desde diferentes aspectos y dimensiones, la concepción del docente como epicentro del conocimiento ha sido una figura que se ha debilitado con el paso del tiempo, principalmente debido al amplio acceso a la información disponible y al incremento de las experiencias acumuladas por la humanidad, por lo tanto los profesores que forman el nuevo recurso humano en salud deberían ser, en todo momento, fundamentalmente educadores, en el más amplio sentido de la palabra, debido a las transformaciones suscitadas en las nuevas formas de interacción social.

Su acción no tendría que limitarse a sancionar conductas inadecuadas, o a evaluar fríamente los conocimientos del alumno, por ello, el diálogo profesor-alumno y alumno-profesor es esencial en este empeño, puesto que entender al alumno como persona, tiene una implicación superior que significa que deban comprenderse sus problemas y ayudarlo en su solución.

Por otra parte, el profesor es el mediador en los procesos de aprendizaje, como motivador, transmisor de mensajes y como seleccionador de los estímulos y refuerzos que llegan al alumno.1 Sabe además que las aptitudes intelectuales, psico-motoras, procedimentales, estratégicas son importantes, pero sólo tienen sentido si están al servicio de las actitudes. Es la actitud más la amplitud lo que hace competente a la persona en cualquier actividad principalmente las dirigidas al trabajo directo con personas.2

A partir de estas ideas, el autor pretende exponer  a la comunidad académica médica sobre una estrategia metodológica que desde el campo de acción de los profesionales de las ciencias de la salud, se integre al acontecer de la cooperación que ocurre en la relación entre el equipo médico y paramédico en la consecución del objetivo de agrupar de forma coherente a los implicados en el estudio  del proceso salud-enfermedad.

Por ello, el llamado aprendizaje cooperativo resulta una herramienta importante -tanto desde la perspectiva de los resultados académicos, como de la práctica en habilidades sociales-, el cual se define como diferentes procedimientos de enseñanza que parten de la organización de la clase en pequeños grupos mixtos y heterogéneos donde los alumnos trabajan conjuntamente de forma coordinada entre sí para resolver tareas académicas y profundizar en su propio aprendizaje.3

Dos autores de referencia, los hermanos David y Roger Jonhson, ambos psicólogos sociales, lo han definido como aquella situación de aprendizaje donde sus participantes se encuentran estrechamente vinculados, de tal manera que cada uno de ellos "sólo puede alcanzar sus objetivos en caso de que los demás también consiguen lograrlo.4

Ha sido un camino muy largo desde que el aprendizaje cooperativo surgió, a principios del Siglo XX en la sociedad norteamericana, cuando John Dewey criticó "...el uso de la competencia en la educación alentó a los educadores para que estructuraran las escuelas como comunidades democráticas de aprendizaje." Con el paso del tiempo estas ideas fueron cambiando para dar entrada en la actualidad a las teorías constructivistas sobre el aprendizaje y la forma de propiciar el interés en la colaboración y el aprendizaje cooperativo.5

"Los constructivistas que apoyan la teoría dialéctica de Vygotsky del aprendizaje y el desarrollo opinan que el trato social es importante para el aprendizaje porque las funciones mentales superiores como: el razonamiento, la comprensión y el pensamiento crítico, se originan en las relaciones sociales y luego son internalizadas por los individuos. Las personas pueden realizar tareas mentales con apoyo social antes de que puedan hacerlas por sí solos;6 así, el aprendizaje cooperativo les confiere a los profesionales de las ciencias médicas el apoyo social que necesitan para emprender una atención médica especializada sostenida en principios éticos y humanitarios cada vez mayores.

Hay que reconocer que la enseñanza debe individualizarse, en el sentido de permitir a cada alumno trabajar con independencia y a su propio ritmo, sin embargo, es necesario promover la colaboración y el trabajo grupal, ya que éste establece mejores relaciones con los demás alumnos, les agrada la escuela, se sienten más motivados, aumenta su autoestima y aprenden habilidades sociales más efectivas al estudiar, aprender y trabajar en grupos cooperativos.7

El autor considera que el aprendizaje cooperativo en las ciencias de la salud permitiría aumentar el rendimiento académico de los estudiantes, los motivaría más por la lectura formativa y en general posibilitaría un desarrollo personal ético humanístico que con otras estrategias implementadas no se han logrado. La experiencia en este campo y las investigaciones realizadas han permitido observar el interés que los estudiantes y docentes muestran por esta estrategia metodológica, hasta ahora utilizada por otras ciencias del saber.

En la Universidad "Simón Bolívar" de Barranquilla donde el autor del trabajo se desempeña como profesor, se encuentra en desarrollo una investigación que ha permitido apreciar cómo los docentes en el aula, utilizan el trabajo en grupo pero no en equipo, cuyas diferencias se basan en el rol que cada integrante asume; generalmente cuando se trabaja en grupo algunos miembros realizan el trabajo, mientras que otros descansan, por ello no debe admitirse que se agrupen de forma espontánea, ya que los estudiantes aventajados gustan de trabajar juntos y los de menos velocidad de aprendizaje resultan relegados.

En estos momentos el autor desarrolla una investigación acerca del aprendizaje cooperativo en la enseñanza de una asignatura del programa de Enfermería, a la cual se le atribuye una dificultad significativa para los estudiantes, que a su vez resulta muy importante y garantiza la formación de habilidades procedimentales, cognoscitivas y ético humanística del profesional de Enfermería que se pretende formar. 

Es importante analizar algunas consideraciones y conceptualizaciones con respecto al aprendizaje cooperativo para ilustrar mejor al lector sobre esta estrategia, la cual facilita la cooperación y el aprendizaje homogéneo de los estudiantes, sobre todo cuando existe una matrícula alta en las instituciones educativas, y la personalización de la enseñanza se convierte en una utopía. 

Existen diversas definiciones del enfoque de aprendizaje cooperativo, sin embargo, básicamente se trata de un enfoque instruccional centrado en el estudiante que utiliza pequeños grupos de trabajo (generalmente de tres a cinco personas seleccionadas de forma intencional), que permite a los alumnos trabajar juntos en la consecución de las tareas que el profesor asigna, para optimizar o maximizar su propio aprendizaje y el de los otros miembros del grupo.8

El rol del profesor no se limita a observar el trabajo de los grupos, sino a supervisar activamente (no directivamente) el proceso de construcción y transformación del conocimiento, así como las interacciones de los miembros de los distintos grupos. El rol del docente es el de un mediatizador en la generación del conocimiento y desarrollo de las habilidades sociales de los alumnos.9

La Educación Médica actual requiere del trabajo sistemático y continuado de capacidades dialógicas sustentadas en mecanismos de cooperación y articulación social que potencie la capacidad para laborar en equipo, y ello requiere de actitudes más igualitarias, universalistas y abiertas donde se respeten las singularidades de sus miembros. La solución a los problemas colectivos no puede ocurrir desde una dimensión individual, por cuanto exige nuevas formas de aprendizaje cooperativo, de aprendizaje entre iguales, ya que en la práctica "nadie enseña a nadie y nadie se enseña solo, sino que todos enseñan en comunión".

De igual modo, hacer visible la justicia, la libertad, la convivencia y la paz, está inseparablemente unido al ejercicio permanente de habilidades dialógicas y de cooperación. En definitiva, las instituciones educativas de formación en ciencias médicas no deben sustraerse de esta responsabilidad, por lo que nuestras universidades deben propiciar constantemente el ejercicio de hábitos democráticos, de tolerancia y de solidaridad, para responder a los problemas que, tanto locales como globales, tiene planteado hoy la humanidad.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Principios didácticos en el aprendizaje [monografía en Internet]. España; 2007. Disponible en:
    http://www.monografias.com/trabajos15/principiosdidacticos/principios-didacticos.shtml#aprendiz#aprendiz
  2. Woolfolk E. De los grupos a la cooperación. México; 2004.
  3. Escola DJ. Universitaria d'enginyeria técnica industrial de Barcelona, UPC. Barcelona: Interaction Book; 1991.
  4. Johnson DW, Jhonson RT, Edytbe J. El aprendizaje cooperativo en el aula. Buenos Aires: Paidós Educador; 2004.
  5. López C. Planeación y evaluación del proceso enseñanza €“ aprendizaje, manual del docente. México: Trillas; 2001.
  6. Ortega M, Melero M. El Aprendizaje cooperativo. Navarra: Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra; 1999.
  7. Alzate L, Fandiño D, Mendoza A, Lancheros L. Diseño de una estrategia metodológica basada en el aprendizaje cooperativo para mejorar el rendimiento académico de estudiantes de enfermería [tesis]. Barranquilla: Universidad Simón Bolívar Barranquilla, Colombia; 2007.
  8. Valero M. Higher education marymount collage. New Forums Press; 1996.
  9. Rué J. El trabajo cooperativo. En: Dader P, Gairín J, editores. Guía para la organización y funcionamiento de los centros educativos. Barcelona: Praxis; 2004. p. 244-53.

 

 

Recibido: 5 de septiembre de 2009
Aprobado: 7 de octubre de 2009

 

Lic. Luis Alberto Alzate Peralta. Universidad "Simón Bolívar" Barranquilla, Colombia. E-mail: lalzate@unisimonbolivar.edu.co



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