Filosofía y Sociedad en el desarrollo de las competencias en la formación del médico
REVISIÓN

 

Filosofía y Sociedad en el desarrollo de las competencias en la formación del médico

 

Contribution of the Filosophy and Society discipline to the development of the competences in the formation of doctors

 

 

Maritza Amechazurra Oliva1, Pedro Triana Alonso2, Ileana García López3, Elizabeth Finalet Marreros4

1 Licenciada en Ciencias Sociales. Máster en Educación Superior en Ciencias de la Salud. Profesora Auxiliar. Filial de Ciencias Médicas "Lidia Doce Sánchez". Sagua la Grande. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: maritza@undoso.vcl.sld.cu
2 Licenciado en Psicología. Máster en Psicología de la Salud. Profesor Auxiliar. Filial de Ciencias Médicas "Lidia Doce Sánchez". Sagua la Grande. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: maritza@undoso.vcl.sld.cu
3 Licenciada en Historia y Marxismo. Máster en Educación Superior en Ciencias de la Salud. Profesora Auxiliar. Filial de Ciencias Médicas "Lidia Doce Sánchez". Sagua la Grande. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: maritza@undoso.vcl.sld.cu
4 Licenciada en Lengua Inglesa. Asistente. Filial de Ciencias Médicas "Lidia Doce Sánchez". Sagua la Grande. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: maritza@undoso.vcl.sld.cu

 

 


RESUMEN

El presente trabajo tiene como objetivo valorar el papel de la disciplina Filosofía y Sociedad para el desarrollo de las competencias en la formación del médico. Se exponen algunos puntos de vista en relación con el tema, desde el tratamiento teórico y a partir de las opiniones de los diferentes especialistas consultados, y en particular desde la experiencia de los autores, lo cual conduce a expresar que la disciplina contribuye al desarrollo de las capacidades del médico en Cuba, pues constituye la expresión de las competitividades humanísticas, investigativas, socio-afectivas y comunicativas que sintetizan el ser, saber y el hacer, así como las aptitudes del profesional al desempeñarse como tal, en el ámbito social, cultural y profesional, y favorece el desarrollo de habilidades, destrezas, actitudes y valoraciones.

DeCS: Filosofía médica, competencia profesional.


ABSTRACT

The objective of this work is to value the role of the Philosophy and Society discipline to the development of the competences in the formation of doctors; some points of view are presented in relation to this topic through the theoretical treatment and opinions given by different consulted specialists, particularly through the experience of the authors. It can be expressed that the Philosophy and Society discipline contributes to the development of competences of doctors in Cuba. They constitute the expression of humanistic, researching, socio-affective and communicative competences which synthesize being, knowing and doing, as well as the capacities to develop as such in the social, cultural and Professional environment. Being of social, humanistic and researching nature, this favors the development of abilities, capacities, attitudes and judgments.

MeSH: Philosophy, medical, professional competence.


 

 

INTRODUCCIÓN

En los momentos actuales, en que Cuba trabaja intensamente en la construcción de un proyecto social alternativo dadas las condiciones de un mundo globalizado, el estudio del pensamiento filosófico tiene un papel singular e importante en la formación del médico. Su comprensión permite revelar las tendencias y regularidades del desarrollo, desempeñar un papel integrador en las investigaciones multidisciplinarias, consolidar los valores relacionados con la identidad nacional, los problemas existenciales de la cotidianidad y los dimanados de la reestructuración de la sociedad en la coyuntura socio-histórica actual, así como formar convicciones ideológicas que respondan a los intereses de las clases desposeídas, en su acepción más amplia; además, permite la formación de una concepción científica del mundo para enfrentar los problemas con una visión partidista y que a la vez sirva como método de conocimiento e investigación, lo que favorece el desarrollo de su función integradora dentro del sistema de asignaturas del plan de estudio, creando una base común para el resto de las disciplinas sociomédicas.

De acuerdo con el informe señalado por la UNESCO,1 la formación de profesionales competentes y comprometidos con el desarrollo social constituye hoy una misión esencial de la educación superior contemporánea.

En correspondencia con esta idea, se reafirma la visión de la formación de profesionales "competentes" en la que deberá primar la imagen de un egresado que posea conocimientos, motivaciones y recursos personológicos; capaz de resolver problemas en diferentes contextos, en función de transformar la realidad y que actúe en consonancia con los requerimientos de su tiempo.

En la educación superior cubana, el término de competencias profesionales, se vincula estrechamente con otro concepto de gran relevancia y actualidad internacional: la calidad universitaria, sobre todo asociado a los procesos de evaluación y acreditación.

Sin dudas, las competencias constituyen una conceptualización y un modo de accionar en la gestión de recursos humanos que posibilitan mejores articulaciones entre gestión, trabajo y educación; entendidas como una combinación integrada de conocimientos, habilidades y actitudes que coadyuvan a un desempeño adecuado y oportuno en diferentes contextos.

En este sentido, se considera que la disciplina Filosofía y Sociedad pudiera contribuir a la comprensión de los problemas de la sociedad contemporánea a partir de la integración de conocimientos, habilidades y actitudes que posibiliten un desempeño adecuado y eficaz en diferentes contextos de la práctica médica.

El presente artículo tiene como objetivo ofrecer una valoración del papel de la disciplina Filosofía y Sociedad para el desarrollo de las competencias en la formación del médico. Se ofrece un breve recuento histórico de la incorporación del programa de estudio de la filosofía marxista en la facultad de Medicina en Cuba, se abordan brevemente los referentes teóricos de la formación por competencias en el ámbito educativo, se realiza un análisis de la relación dialéctica filosofía-ciencias médicas, y se reflexiona en torno al rol de los docentes en el desarrollo de las competencias educativas en la formación del médico.

 

DESARROLLO

La filosofía marxista en la facultad de Medicina en Cuba

La presencia del marxismo en la vida política y cultural de Cuba tiene una historia relativamente larga. Líderes obreros, estudiantes y destacados intelectuales identificados con él dejaron una huella en la historia y cultura cubanas a través de su actividad revolucionaria y su producción teórica y literaria. Figuras como las de Carlos Baliño, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Juan Marinello, Pablo de la Torriente Brau y Raúl Roa, por solo mencionar algunas, desempeñaron un significativo papel durante la seudorrepública en la defensa de las masas trabajadoras y de los intereses nacionales.2

El marxismo en Cuba, durante esta etapa neocolonial, era rechazado y perseguido por los círculos gobernantes, los diferentes sectores y grupos de la sociedad burguesa.

El estudio de la Filosofía Marxista-Leninista se inició en la facultad de Medicina después de proclamado el carácter socialista de la Revolución y se mantuvo hasta el año 1965, en el cual cesó su impartición.

En el curso 1977-1978 se reiniciaron los análisis de esta ciencia a través de seminarios y en el siguiente se ampliaron sus formas docentes a conferencias, incluyéndose además, las asignaturas Economía Política del Capitalismo y del Socialismo; ya en 1977-1978 se amplía el ciclo de Marxismo con Comunismo Científico e Historia del Movimiento Obrero y la Revolución cubana.

En el curso 1981-1982, motivado por el perfeccionamiento de los planes y programas en las especialidades de Medicina, Estomatología y Enfermería se reduce el fondo de tiempo, y desaparece Historia del Movimiento Obrero y la Revolución cubana; y en 1986-1987 se deja de impartir Economía Política y Comunismo Científico.3

En el curso 1987-1988 se elaboró un nuevo programa para los Centro de Educación Médica Superior (CEMS) con el nombre de Filosofía y Salud dirigido a lograr el perfeccionamiento general de los contenidos filosóficos, que consistía en la integración de aspectos económicos, de la construcción del socialismo y el perfil de la especialidad de ciencias médicas con la disciplina filosófica, tomando en cuenta que los estudiantes recibían en la enseñanza preuniversitaria un ciclo de ciencias sociales con una formación especializada en la teoría marxista-leninista.

Al cambiar las condiciones en la enseñanza media superior en cuanto a la impartición del marxismo-leninismo, la necesidad de suprimir del programa contenidos que no son propiamente filosóficos, y que pertenecen a otras disciplinas de las ciencias médicas, y el no cumplimiento en sus contenidos de las invariantes del Ministerio de Educación Superior (MES), es que se propuso, a partir del 2008, la preparación de un nuevo programa denominado Filosofía y Sociedad que cumpliera con los requisitos exigidos por el MES y las indicaciones del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CC PCC) sobre la enseñanza del marxismo-leninismo, con el objetivo de continuar consolidando la formación integral humanista de los egresados como profesionales que ejercen también una imprescindible labor educativa en la comunidad.

El enfoque por competencias educativas y sus diversas interpretaciones

El término competencias en el ámbito educativo conlleva la necesidad de contribuir a la formación de un profesional que pueda desarrollar exitosamente las funciones y actividades que le son propias a partir de la movilización de los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para su desempeño.

Existen diferentes posturas y enfoques sobre el vocablo competencias a nivel internacional; tal es el caso de Taylor M,4 Guédez,5 Zabalza6, Royón Morón,7 y González Jaramillo y Ortiz García8 que coinciden en que es un término bastante amplio porque integra conocimientos, potencialidades, habilidades, destrezas, prácticas y acciones de diversa índole (personales, colectivas, afectivas, sociales, culturales) en los diferentes escenarios de aprendizaje y desempeño.

En Cuba se destacan investigadores como Aguirre Raya,9 González Tirado y González Maura10 y Ruiz Iglesias11 que sin comprometerse con una definición acabada del término, las consideran como la posibilidad real que tiene el ser humano de integrar y movilizar sistemas de conocimientos, habilidades, hábitos, actitudes y valores para la solución exitosa de aquellas actividades vinculadas a la satisfacción de sus necesidades cognitivas y profesionales, demostradas en su desempeño, al tomar decisiones y solucionar las situaciones que se presenten en su esfera de trabajo.

Sin lugar a dudas, el término de competencias puede ser interpretado en conformidad con la visión y los propósitos de la formación de los profesionales que se promueve actualmente para la educación superior cubana.

El diseño curricular por competencias en las ciencias médicas

El diseño curricular por competencias en las profesiones de ciencias médicas gana cada vez más adeptos entre los investigadores cubanos12-14 que concita mayores debates en los campos teóricos y prácticos.

Basta decir que la pretensión que subyace es la de diseñar planes de estudio que conduzcan a la formación de un egresado congruente con las expectativas de la sociedad en función de sus necesidades de salud, de modo que el futuro profesional adquiera los conocimientos, habilidades y valores que lo capaciten para desempeñar plenamente las funciones que de él se esperan una vez graduado.

El plan de estudio de la carrera de Medicina ha tenido diferentes cambios para su perfeccionamiento continuo de acuerdo con los requerimientos provenientes del sistema de salud, o en busca de un mejor desarrollo del proceso docente educativo, en respuesta a los avances científicos y las tendencias de la educación médica.

Los autores de este trabajo consideran que la disciplina Filosofía y Sociedad contribuye al desarrollo de las competencias en la formación del médico a través de la apropiación por parte del sujeto del conjunto de elementos cognitivos, motivacionales y recursos personológicos de una concepción integral de la interrelación naturaleza del hombre y sociedad, que propicien la actuación profesional expresado en un sistema de componentes económicos, políticos, intelectuales, éticos, estéticos, patriótico-nacionales, valorativos, emotivos y cosmovisivos.

Las competencias que se adquieren a través del modelo del profesional del médico general, se estructura en tres perfiles estrechamente relacionados:

  • Ético-humanista: comprende los valores, conducta y actitud del profesional a egresar.
  • Profesional: contiene la relación de obligaciones funcionales que tendrá que cumplir el futuro especialista.
  • Ocupacional: para la atención a las personas, familias, grupos poblacionales y comunidad, en instituciones educacionales y en centros laborales, en policlínicos, hospitales y otras instituciones de salud.

La relación dialéctica filosofía-ciencias médicas en el desarrollo de competencias.

Los problemas que debe resolver el médico están en la concepción del proceso salud-enfermedad, que se expresan a través de diferentes indicadores, además tiene una estrecha correspondencia con las políticas de salud, que están permeadas por el sistema social imperante.

La práctica médica requiere que sus profesionales adquieran conocimientos, habilidades y valores que favorezcan la identificación de los problemas y el desarrollo de sus ideas en función de la toma de decisiones en relación con el proceso salud-enfermedad en su entorno comunitario.15,16

Es precisamente la relación dialéctica filosofía-ciencias médicas, la que permite entender la necesidad de desarrollar competencias educativas para comprender la relación del hombre con el mundo que lo rodea, si se tiene en cuenta que en ambas hay una preocupación por el hombre: la filosofía lo hace desde su perspectiva generalizadora, y la medicina lo estudia desde el ángulo del proceso salud-enfermedad. De ahí que a la medicina le sea muy difícil el abordaje, desde una posición teórica, del complejo proceso salud-enfermedad; sino que lo hace a partir del conocimiento de la esencia humana y del funcionamiento social del hombre; es decir, a partir de la comprensión del hombre como un ser biopsicosocial.

Las clásicas interrogantes filosóficas de: ¿qué es el hombre?, ¿qué es la sociedad?, ¿de dónde venimos? ¿cuál es el lugar del hombre en el mundo? son imprescindibles para responder adecuadamente las cuestiones ontológicas de la reflexión médica de todos los tiempos, tales como: ¿qué es la enfermedad? ¿qué es la salud?, ¿cómo interactúan en la vida del hombre?, tampoco las cuestiones éticas propias de la práctica médica pueden enfrentarse si no es partir de las posiciones axiológicas de un sistema filosófico y el sistema de valores de una sociedad concreta.

La historia de la medicina y su desarrollo, tanto como ciencia o como práctica, ha estado estrechamente ligada al desarrollo histórico de la sociedad, al avance de la producción material, la cultura, la ciencia y a la historia de la lucha entre corrientes ideológicas fundamentales en cada época.

Un estudio de los componentes de las competencias en el ámbito educativo desde el enfoque de la disciplina Filosofía y Sociedad, en la carrera de Medicina, permite apreciar el papel que juegan el análisis, el debate y la trascendencia del contenido a partir del partidismo en el significado que adquiere como referente el pensamiento filosófico que explora problemas de la ciencia y la profesión.

Los autores consideran que el análisis del problema fundamental de la filosofía y de la comprensión materialista de la historia permite explicar los problemas de las ciencias y del conocimiento en toda la diversidad de sus formas históricas.

En tanto, en su respuesta materialista dialéctica al problema fundamental de la filosofía y su aplicación a los problemas sociales permite a las ciencias, y a la medicina en particular, encontrar una explicación científica a los diferentes problemas a que se enfrenta la ciencia y la certeza de la explicación científica a los aspectos aún desconocidos por ella hasta ese momento, además la concepción del carácter biopsicosocial del hombre como problema central de las ciencias médicas, parte del análisis materialista dialéctico de la condición humana y del proceso salud-enfermedad donde se dan estrechamente ligados los fenómenos genéticos, los sociales y las condiciones materiales en que el hombre vive y se desempeña, que también tiene una influencia decisiva en la salud humana; estos temas además han sido ampliamente abordados tanto por filósofos como por especialistas de las ciencias médicas haciendo prolíferas y problémicas las discusiones al respecto.

Comprender las funciones de la filosofía marxista, en particular la cosmovisiva y la metodológica con énfasis en el papel que ha desempeñado la dialéctica como método universal del conocimiento científico de la realidad, resultan necesarias para entender los aspectos metodológicos de las ciencias médicas, la interpretación de los problemas concretos de la práctica médica y por ende la interacción del hombre con su medio y su estado de salud y enfermedad.

La relación dialéctica filosofía-ciencias médicas se pone de manifiesto en el vínculo dialéctico de lo biológico y lo social que transciende los problemas de salud; sin embargo, para su tratamiento se ha de partir del enfoque marxista a una de las problemáticas cruciales de la filosofía de todos los tiempos: el problema de la esencia humana, que Marx17 definió como que no es algo abstracto inherente a cada individuo, sino el conjunto de sus relaciones sociales.

Es por ello que una posición consecuente con la comprensión materialista de la historia es la que permite analizar el problema de la correlación de lo biológico y lo social en el hombre. Resulta importante valorar los conceptos de salud y enfermedad desde la perspectiva histórica hasta los momentos actuales, las causas biológicas, psicológicas y sociales de las enfermedades y su interrelación, y cómo pueden ser tratadas también las conocidas determinantes del proceso salud-enfermedad desde las diferentes ópticas en que han sido abordadas.

Es necesario manifestar que el llamado enfoque social de la medicina y la salud pueden tratarse desde la teoría de los paradigmas de Kuhn y el proceso que viven hoy las ciencias médicas en el paso de lo biologicista hacia el médico social. Esta teoría puede servir de base para explicar los cambios que se están produciendo en el objeto y sujeto de la práctica médica, en la propia concepción de la medicina y en los principales conceptos de estas ciencias; además, el enfoque desde la teoría de los paradigmas puede servir de base para el entendimiento de un conjunto de problemas de salud y de la práctica de la medicina que están afectando.

Este tema también puede ser enfocado desde la perspectiva de las bases teóricas de la Medicina General Integral como concreción en Cuba de la atención primaria de salud, cuyos fundamentos fueron definidos en Alma-Atá en el año 1978.18 La importancia de este enfoque social de la medicina y la salud es posible analizarlo desde una valoración teórica general del proceso salud-enfermedad y desde la perspectiva de un caso concreto.

Sin dudas, la interpretación de la salud y la enfermedad a lo largo de la historia de la humanidad ha estado vinculada al desarrollo del conocimiento científico y las concepciones ideológicas propias de cada formación económica social.

Por ello, los autores consideran necesario señalar que la comprensión de la relación entre lo biológico y lo social en medicina y salud pública, desde el enfoque dialéctico materialista:

  • Permite hacer diagnósticos de salud científicamente fundados y aplicar en la práctica el principio preventivo de la salud pública cubana.
  • Constituye un elemento de orientación metodológica para preservar y mejorar la salud de la sociedad.
  • Favorece el valor teórico y práctico en el ejercicio de la profesión médica para el médico general.
  • Permite la interpretación correcta de las causas y mecanismos de producción de enfermedades en el hombre.

Al orientar el análisis en el campo salud puede estar relacionado por su contribución al examen de la sociedad contemporánea en general y los diversos procesos conflictivos; a los problemas que provienen específicamente del escenario de la salud: los relacionados con las características actuales de las investigaciones médicas, a la ampliación de los objetos de conocimiento y de intervención, a la ampliación numérica de las comunidades científicas, sus espacios de interacción, los ritmos de producción de innovaciones; y por último, a la variedad de formas de divulgación del conocimiento, y la aparición de nuevas metodologías de validación.19

Es precisamente en la aplicación de los conocimientos adquiridos durante el proceso de formación del médico que se van asumiendo posiciones en correspondencia con el sistema social en el que han sido formados; es decir, se establece una relación sistémica entre problemas profesionales, esferas de actuación y modos de actuación.

Los problemas de salud cursan en una transferencia a problemas profesionales docentes y se expresan en la actualidad en diversas formulaciones curriculares plasmadas en el modelo del profesional, las que se organizan de forma sistémica en áreas referidas a la atención médica integral, la actividad formativa y de perfeccionamiento de los recursos humanos profesionales, la investigación científica y la dirección de los procesos de salud pública en su integralidad, como expresión de las funciones profesionales del médico.20

Las esferas de actuación están determinadas en torno a la protección integral de la salud de individuos, familias y comunidades, con un enfoque preventivo y desde la atención primaria de salud, centrando las competencias para el desempeño profesional en una correcta percepción del riesgo, a partir de la aplicación de los métodos epidemiológico y clínico a la solución de problemas con un enfoque de promoción y educación para la salud. 21

Los modos de actuación se fundamentan en el funcionamiento en cascada de procederes asistenciales, investigativos, docentes y directivos, sustentados en la actividad profesional que sistematiza acciones de protección integral, diagnóstico, tratamiento, curación, rehabilitación, promoción, educación y prevención, con un enfoque centrado en los fundamentos de la atención primaria de salud y sus componentes de participación comunitaria e intersectorialidad.

Por tanto, los autores consideran que el médico manifiesta la existencia de los problemas filosóficos de las ciencias médicas, anteriormente analizados, en cada una de las situaciones profesionales, esferas y modos de actuación al atender la salud de individuos, familias y comunidades.

Es por ello que se requiere de una elevada calidad de la formación y superación de los recursos humanos de la salud que tributa a la calidad de sus servicios y que, sin dudas, conllevará a un elevado nivel de competencia y desempeño de los trabajadores.8

En el proceso docente educativo, esta relación se expresa en las interdependencias entre el problema, objeto y objetivo de las disciplinas socio-médicas, encargadas de abordar conceptualmente los problemas profesionales con un enfoque socio-biológico integrado por los componentes teóricos, metodológicos y epistemológicos que intervienen en la precisión y manejo profesional.

Para la educación médica superior, concebir y expresar en términos de competencias los fundamentos y resultados de la formación profesional, es concebir al hombre como totalidad, lo que significa que en su formación, los aspectos humanos, sociales y profesionales se dan en unidad y de una manera holística.22,23

Es decir, concebir este complejo proceso supone considerar la competencia profesional como una categoría integradora, que expresa las potencialidades del profesional para su desempeño, pero como síntesis no solo de conocimientos y habilidades, sino de los valores asociadas a estas, que garantizan su proyección humana y social en el enfrentamiento a situaciones profesionales.

El tratamiento de los problemas filosóficos entraña, como proceder lógico, su correcta identificación, interpretación y solución. Para esto se requiere de habilidades especiales en el desarrollo del pensamiento y la reflexión teórica del profesional en formación, lo cual se construye como parte de las competencias para el manejo de la cultura filosófica como una configuración teórico metodológica por parte de todo profesional, lo que se inscribe en la que se denomina competencia profesional filosófica, como configuraciones especiales para manejar los saberes filosófico-cosmovisivos derivados del contenido de las ciencias, su sistema de habilidades especiales para el ejercicio del razonamiento dialéctico y los valores inherentes al pensamiento de carácter abstracto y generalizador que confieren universalidad a la filosofía.24

Rol de los docentes en el desarrollo de las competencias educativas en la formación del médico

El en siglo XXI el docente debe ser capaz de desempeñar su trabajo de forma efectiva y eficiente, cumpliendo funciones o metas que le asigne la institución educativa, donde este proceso constituya su principal ocupación y responsabilidad. El docente requiere de desplegar ciertas competencias en su gestión, en el aula o administrativamente dentro de la entidad, con un resultado favorable y de calidad en el desarrollo del proceso enseñanza aprendizaje, como se solicita en la actual sociedad.

El modelo del profesor universitario en la carrera de Medicina tiene como objetivo general, construir un referente pedagógico de las competencias a desarrollar desde su desempeño, expresado en la maestría y otros niveles de profesionalización de los recursos humanos en busca de la excelencia. Debe demostrar sus competencias académicas, mostrar dominio en los conocimientos y habilidades específicos sobre su especialidad, requiere de una visión sistemática para entender la institución como un todo y percibir el impacto de sus decisiones y acciones, detectar cualquier obstáculo que esté interfiriendo en el proceso educativo, tomar decisiones y elegir alternativas de acciones acordes a su autoridad y responsabilidad dentro del sistema, considerar de manera global los objetivos y estrategias de la institución y su rol e impacto en todos los ámbitos de las diferentes áreas que la componen, manejar grandes grupos, tanto en el sistema escolarizado, en el uso de la tecnología de información y herramientas que le permitan la fluidez y eficacia del proceso de enseñanza aprendizaje y optimizar los recursos con que cuenta.

Se afronta la necesidad de modelar las funciones, competencias y desempeños de los docentes, como parte del proceso de evaluación de la calidad universitaria, que posibiliten tener un referente acerca de lo que se debe saber, sentir, hacer, ser y convivir en la dirección de la actividad pedagógica que incluye la influencia educativa en los ambientes y escenarios de la enseñanza superior en general y en particular de las ciencias médicas matizado por las formas de educación en el trabajo.25

Los cambios que se originan en los contenidos de trabajos locales y globales hacen más importantes el uso de enfoques de competencias y aseguran que sean apropiados para las necesidades actuales y el ambiente laboral.

Teóricamente se plantea que a medida que ocurren cambios en el ámbito laboral, los enfoques para el modelado de competencias deben cambiar, así como debe también cambiar la visión acerca del rol de los sistemas de competencias, ya que cobran importancia los intereses de los clientes, entiéndase en el contexto cubano la población que asiste a los servicios de salud y que solicita una esmerada atención, lo que exige una adecuada preparación tanto del profesor como del profesional que se forja.

Existen retos que requieren de la capacitación de los docentes para desarrollar las competencias básicas de su quehacer, con el fin de fortalecer la práctica y formación profesionales y mejorar el desempeño profesional: es imprescindible proporcionarles la posibilidad de enriquecer sus conocimientos y habilidades así como ampliar las actitudes asertivas, con el objetivo de elevar la calidad de la actividad docente. «Los docentes más que enseñar o explicar y examinar los conocimientos, deben ayudar a los estudiantes a aprender, deben poseer una cultura del cambio y promover el desarrollo cognitivo y personal a través de las actividades que tienen como eje central al estudiante y que les exijan un procedimiento activo de la información, no una recepción pasiva y memorística».3

Por lo tanto, los profesores encargados de ese rol social necesitan de las competencias necesarias y suficientes para la dirección del proceso enseñanza aprendizaje, caracterizado por estrategias didácticas que tengan en cuenta, como nivel de análisis esencial, que la asimilación de los contenidos por parte del estudiante eleva su calidad cuando ocurre en actividades vinculadas a su futura práctica profesional y en el marco de los problemas básicos y generales que deberán ser resueltos en su esfera de trabajo.

De esa manera, la función del docente consiste en presentar al estudiante las formas o modos de actuar ante los objetos referentes, noción distinta al hecho de suponer que el docente media el conocimiento, ya que el conocimiento no es una ente, con el cual se relaciona el docente y transmite al estudiante, y este a su vez lo asimila, lo construye, lo aplica o lo transfiere.

El profesor orientador del aprendizaje es un guía, que conduce al estudiante por el camino del saber sin imposiciones, pero con la autoridad suficiente que emana de su experiencia y sobre todo, de la confianza que en él han depositado sus alumnos, a partir del establecimiento de relaciones afectivas basadas en la aceptación, el respeto y la comprensión.

Una gestión docente basada en la formación de competencias, tiene que asumir estrategias didácticas alejadas de los estilos de dirección de caja negra, sustentados solo en los resultados, lo que responde a criterios metodológicos conductistas y desarrollar una dirección docente de caja transparente, como expresión de un referente constructivista de carácter histórico-cultural que profundice en el proceso, como criterio formativo esencial, resaltando la importancia de la función orientadora del profesor con un enfoque de esencialidad de los contenidos que deben ser asimilados, lo que se constituye en un sólido instrumento para el estudiante en la solución de aquellas actividades docentes relacionadas con su futura actividad profesional, camino este que tiene que recorrer para formar y desarrollar competencias que le permitan un desempeño exitoso en su futura esfera de trabajo.

Las reflexiones realizadas anteriormente, permiten a los autores de este trabajo proponer y fundamentar las competencias específicas que debe tener el profesor de la educación médica superior en el contexto cubano actual para garantizar la formación integral de la personalidad del estudiante que requiere la sociedad.

1. Competencias ideológicas:

  • Utilizar la existencia e incidencia de las clases sociales y de sus intereses en la dinámica social.
  • Asumir un sistema de ideas, valores, conceptos, principios, ideales, aspiraciones y tradiciones compatibles con el proyecto social cubano.

2. Competencias humanísticas:

  • Asumir una actitud consecuente con los diversos puntos de vista socio-económicos y políticos para el progreso humano.

3. Competencias de interacción social:

  • Utilizar los procesos y fenómenos desde una visión historicista de la dinámica social.
  • Asumir una concepción dialéctica materialista a nivel teórico-práctico de la interrelación naturaleza-hombre-sociedad.
  • Expresar la actuación profesional a través de un sistema de componentes económicos, políticos, intelectuales, éticos, estéticos, patriótico-nacionales, valorativos, emotivos y su relación con la sociedad contemporánea.
  • Expresar modos de actuación sobre la base de una concepción sistémica, lógica, objetiva, estructurada, científica.

4. Competencias de comunicación:

  • Persuadir, negociar, escuchar.
  • Comunicarse con otros para hallar soluciones a problemas, desarrollando relaciones interpersonales, interprofesionales, interdisciplinarias.
  • Expresar de forma oral, escrita y a través de recursos informáticos, resultados de investigaciones.
  • Establecer relaciones empáticas.

5. Competencias investigativas:

  • Manejar fuentes de información (base de datos, revistas, referencias bibliográficas).
  • Diseñar proyectos de investigación que respondan al encargo social de la universidad.
  • Resumir información procedente de textos científicos útiles para el diseño de investigaciones a partir de las diferentes metodologías.
  • Dominar métodos, técnicas e instrumentos de investigación acorde a las situaciones de la práctica a resolver.
  • Aplicar los datos científicos y teóricos procedentes de los informes en su práctica profesional (evaluación, tratamiento, intervención, planificación).

6. Competencias académicas:

  • Estructurar metodológicamente una asignatura en un orden lógico, pedagógico y científico-técnico.
  • Orientar, controlar y evaluar a los estudiantes desarrollando la labor educativa desde la instrucción.
  • Identificar necesidades educativas de los estudiantes.
  • Realizar acciones personalizadas y valorar su efectividad.
  • Participar en acciones de superación profesoral y metodológica.

7. Competencias administrativas:

  • Realizar el ejercicio docente basado en el conocimiento de las necesidades institucionales y en el cumplimiento de la misión, las normas y los programas académicos de la facultad de Medicina.

8. Competencias disciplinarias:

  • Dominar de forma actualizada su campo de conocimiento y saberes fundamentales relacionados con otras disciplinas, aplicadas a la solución de problemas de salud individuales y colectivos.
  • Relacionar en los contenidos diferentes hechos, condiciones y problemas asociados a los procesos de salud y enfermedad.
  • Abordar las características generales de la estructura y función del ser humano asociadas a algunos problemas (clínicos, de salud familiar, comunitaria, etc.) de mayor frecuencia en el país y el resto del mundo.
  • Generar propuestas encaminadas a la prevención, diagnóstico, tratamiento y/o rehabilitación.

9. Competencias de crítica y autocrítica:

  • Argumentar científicamente conductas personales y profesionales.
  • Evaluar la acción del docente en sus diferentes dimensiones (éticas, humanas, económicas, sociales).

10. Competencias axiológicas:

  • Expresar modos de actuación hacia la responsabilidad, la honestidad, la lealtad a los principios del proyecto social cubano.
  • Evaluar integralmente la personalidad del sujeto (intelectual, afectivo-motivacional y conductual).
  • Realizar acciones encauzadas al análisis, la reflexión, el debate abierto encaminado al compromiso ético-moral compatibles con el modelo de la salud pública cubana.
  • Expresar modos de actuación sobre la base de valores epistémicos como objetividad, verdad, racionalidad y en valores morales como altruismo, honorabilidad, confianza, justicia y probidad en el contexto actual.

11. Competencias de creatividad:

  • Transferir conocimientos a situaciones nuevas.
  • Plantear nuevos problemas.
  • Elaborar nuevos productos aceptables en su entorno.
  • Buscar soluciones a diferentes situaciones.

 

CONCLUSIONES

En resumen, la formación basada en competencias es un proceso en la que deberá primar la imagen de un profesional que posea conocimientos, motivaciones y recursos personológicos; capaz de resolver problemas en diferentes contextos, en función de transformar la realidad y que actúe en consonancia con los requerimientos de su tiempo.

La disciplina Filosofía y Sociedad favorece en el desarrollo de las competencias del médico en Cuba, pues constituye la expresión de las competencias humanísticas, investigativas, socio-afectivas y comunicativas, que sintetizan el ser, saber y el hacer así como las capacidades y aptitudes del profesional al desempeñarse como tal, en el ámbito social, cultural y profesional, siendo de carácter social humanístico e investigativo y contribuyen al desarrollo de habilidades, capacidades, destrezas, actitudes y valoraciones.

Los docentes necesitan competencias necesarias y suficientes para la conducción del proceso enseñanza aprendizaje en la formación del médico, para que el egresado realice actividades vinculadas a su futura práctica profesional en el marco de los problemas básicos y generales que deberán ser resueltos en su esfera de trabajo.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Recibido: 7 de noviembre de 2014
Aprobado: 28 de noviembre de 2014

 

 

Maritza Amechazurra Oliva. Filial de Ciencias Médicas "Lidia Doce Sánchez". Sagua la Grande. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: maritza@undoso.vcl.sld.cu

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