Orientación profesional de los estudiantes: un reto para los docentes de las ciencias médicas
REVISIÓN

 

Orientación profesional de los estudiantes: un reto para los docentes de las ciencias médicas

 

Professional guidance of students: a challenge for teachers of the medical sciences

 

 

Maritza Andrea Amechazurra Oliva,1 Maylé Santana Hernádez,2 Omar Álvarez Dueñas3

1 Filial de Ciencias Médicas "Lidia Doce Sánchez". Sagua la Grande. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: maritzaao@infomed.sld.cu
2 Filial de Ciencias Médicas "Lidia Doce Sánchez". Sagua la Grande. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: maylesh@infomed.sld.cu
3 Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: omarcad@infomed.sld.cu

 

 


RESUMEN

La orientación profesional es esencial para el desarrollo de la sociedad, especialmente en las actuales transformaciones del sistema de salud cubano. El presente trabajo tiene como objetivo reflexionar acerca del tema enfatizando en la necesidad de su formación y desarrollo en los estudiantes de las ciencias médicas y el reto que constituye para los docentes esta labor. Se exponen antecedentes histórico-sociales del término orientación vocacional, se teoriza sobre los conceptos vocación y orientación profesional, se ejemplifica cómo se ejecuta la estrategia implementada en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara para lograrla y la responsabilidad de los docentes, cuya preparación debe tener como punto de partida la ejemplaridad alcanzada sobre la base del prestigio pedagógico, expresado en la calidad con que se desarrollan las clases, el trabajo diario en los diversos escenarios de formación, especialmente, la educación en el trabajo; y los valores humanos y revolucionarios que demanda la profesión.

DeCS: docentes, educación profesional, escuelas médicas, educación médica.


ABSTRACT

Professional guidance is essential for the development of society, especially in the current transformations of the Cuban health system. The present work aims to reflect on the subject emphasizing the need for its training and development in students of medical sciences and the challenge this work represents for teachers. The historical-social background of professional guidance is presented, it is theorized upon vocation and professional guidance concepts, examples are given about the implementation of the strategy at Villa Clara University of Medical Sciences and the responsibility of teachers, whose preparation must have as a starting point the exemplarity achieved on the basis of pedagogical prestige, expressed in the quality of the classes they teach, the daily work in the different training settings, especially, in-service training; And the human and revolutionary values required by the profession.

MeSH: faculty, education, professional, schools, medical, education, medical .


 

 

INTRODUCCIÓN

La formación y el desarrollo de la orientación laboral, son esenciales en el avance de la sociedad, especialmente en el marco de las actuales transformaciones del sistema de salud cubano, a las cuales deben dar respuesta todos los organismos y organizaciones sociales.

José Martí y Pérez (1853-1895), convencido de la necesidad e importancia de la educación en la formación del hombre escribió: "Educar es depositar en cada hombre toda la obra que le ha antecedido; es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente hasta el día en que vive; es ponerlo a nivel de su tiempo para que flote sobre él y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida".1 En tal sentido, la preparación de los ciudadanos de un país es tarea priorizada en cualquier sociedad.

En la preparación de las nuevas generaciones para la vida se incluye la orientación profesional de los estudiantes, la cual permite que todo el que ingrese a una carrera, posea la máxima información acerca de ella. Este concepto tiene extraordinario valor en las universidades de ciencias médicas en la preparación de los jóvenes para asumir conscientemente su profesión y el compromiso social que demanda el Sistema Nacional de Salud, y para obtener graduados con un alto nivel acorde a las necesidades de salud de Cuba y del resto de los países del mundo.

Los profesionales de la salud laboran en diferentes escenarios en los cuales se producen importantes cambios organizativos y tecnológicos, donde no se pueden obviar los valores humanismo, solidaridad y responsabilidad que implica la labor salubrista y que deben ser potenciados, desde el primer momento, a través de la orientación profesional.2,3

Por tanto, las universidades actuales tienen nuevos y complejos retos a enfrentar, asociados a la labor extensionista y comunitaria, que faciliten la interacción con educandos de las diferentes enseñanzas, para contribuir, mediante actividades educativas sistemáticas, a crear el interés vocacional y orientarlos adecuadamente hacia una profesión que les permita alcanzar, en la medida de lo posible, su realización como ser social.

Al margen de la inclinación vocacional que hacia alguna carrera puedan sentir los estudiantes, su conocimiento oportuno y adecuado, sus programas de formación, los escenarios donde se desarrolla, entre otros elementos, pueden ratificar o no la selección de dicha profesión. Esto coincide con lo expresado por Machado Díaz et al4 cuando refieren que "… se debe realizar una orientación profesional, de tal forma que permita a los estudiantes tener claridad acerca de en qué consiste el trabajo en todos los posibles ámbitos de desempeño, con sus atractivos y asociaciones, ventajas e inconvenientes, cualidades personales idóneas, así como aspectos sociales, económicos, descripción de los estudios, entre otros; de manera que puedan reafirmar su orientación vocacional o bien darse cuenta de que su interés está situado hacia otras disciplinas".

La presente investigación tiene como objetivo reflexionar acerca del tema enfatizando en la necesidad de su formación y desarrollo en los estudiantes de las ciencias médicas y el reto que constituye para los docentes esta labor.

 

DESARROLLO

Antecedentes del término orientación vocacional

El término orientación vocacional surgió en Estados Unidos a principios del siglo XX: "La ciudad de Boston, vio nacer en 1908, el primer centro profesional destinado a brindar asistencia a jóvenes que reclamaban ayuda para seleccionar su carrera y orientarse en el mundo profesional. Este primer "buró vocacional" fue organizado por Frank Parsons siendo el primero en acuñar el término orientación vocacional" (Vocational Guidense).5

Frank Parsons fundó la Civic Service of Boston en 1907 y posteriormente creó, en 1908 el Vocation Bureau, en el cual se abrían las puertas a las personas que a él acudían a investigar sobre las profesiones y oficios para los que estaban aptos. El propio Parsons, en 1909, esbozó acerca del trabajo del asesor vocacional. El sistema Parsons, alentaba a las personas a buscar asesoramiento para la selección de su vocación, empleando técnicas tales como hojas de puntuación y entrevistas para nombramientos específicos. Aún no existían las pruebas estandarizadas puestas de moda en la década de 1930 y que han llegado hasta hoy.6 En 1909 se creó la Asociación Nacional de Orientación Vocacional y continuó así un proceso de conceptualización y de acumulación de experiencias en este campo.5

Hacia 1930 se define el término de orientación vocacional como el proceso de asistencia individual para la selección de una ocupación, preparación, inicio y desarrollo de ella.7 Se puede apreciar que desde el inicio de la teorización y puesta en práctica de los términos en el pasado siglo, la vinculación entre los conceptos de vocación, profesión y orientación está interrelacionado con la selección del oficio o profesión.

A lo largo del siglo XX surgieron otras corrientes en el ámbito de la orientación vocacional; estas son:8

  • La denominada corriente vocacional (década de 1930) que trata de conocer cuáles son los rasgos de una persona y las características de una ocupación para terminar comparándolos, intentando el más exacto ajuste mutuo posible. En esta etapa se generaliza el papel del orientador vocacional y se define este concepto como una comprensión, una preocupación y un servicio al individuo.
  • El desarrollo vocacional (década de 1950) que introdujo el concepto de estados evolutivos a lo largo de todo el ciclo vital, y por lo tanto, la existencia de diferentes papeles laborales que una persona puede desempeñar. Aparece una tentativa por encontrar una solución positiva al problema de la profesión y la vocación en los trabajos sobre desarrollo vocacional realizado por un conjunto de autores norteamericanos, entre los que se destaca Donald E. Super8 que estructuró una de las teorías más abarcadoras del desarrollo vocacional. Se esforzó por relacionarlo con el estudio de la personalidad del sujeto; sin embargo, sus limitaciones metodológicas, no le permitieron la realización plena de una adecuada teoría, no obstante, a juicio de los autores, su modelo fue el más consistente de su época, ya que señala que el individuo tiene un concepto vocacional de sí mismo, que comienza a desarrollarse desde la infancia, con la influencia de personas adultas, y que en la formación del autoconcepto vocacional, la familia juega un rol muy importante.8
  • La orientación hacia el desarrollo de la vida ocupacional (década de 1960), toma de las teorías de desarrollo para integrar conceptos vocacionales en los currículos escolares, mediante la intervención de verdaderos especialistas en orientación. En este período se destaca la propuesta de una teoría operacional para explicar por qué las personas realizan cierta elección vocacional, de Jonh L. Holland; que establece tipos de personalidad que representan estos grupos de personas, postulando para cada una de ellas las preferencias vocacionales. Como limitación presenta que no se interesó por estudiar el proceso de formación de la personalidad, otorgó más atención al resultado, en términos de conducta de elección que a las manifestaciones del proceso formativo.8
  • La educación para la vida ocupacional o educación vocacional (década de 1970), surgió en Japón, legitimada por la urgencia de vincular la escuela con el mundo laboral y optimizar la información y diseminación de la información vocacional. En la actualidad tiene influencia en América Latina el enfoque de la orientación profesional clínica, en especial la de R. Bohoslavky, que combina elementos del psicoanálisis y de los enfoques de orientación desarrollados a finales del siglo XX.8

En otros contextos se ha estudiado el tema relacionado con la orientación profesional desde diferentes aristas; en Perú se ha otorgado gran responsabilidad a los servicios de Orientación y Bienestar del Educando (OBE), considerado como un sistema dentro del Sistema Nacional de Educación. Esta función consiste en reactivar una labor de apoyo y aseguramiento a los estudiantes, la familia y la comunidad.9

Uno de los países con mayor diversidad teórica en el trabajo vocacional es México. En la actividad vocacional, hacen que incidan sobre el estudiante cuatro procesos fundamentales: proceso educativo, proceso de maduración, proceso personal y proceso de ayuda. Este diseño incluye una importante red de orientadores, cuya función en las diferentes instituciones escolares donde actúa es la de ayudar, orientar y facilitar la decisión durante el período escolar del estudiante.9

Por otra parte, en Argentina ha sido difícil encontrar alguna referencia que sea confiable, o mejor viable, en el sentido de la funcionalidad del proyecto y dentro del grueso de las instituciones consultadas, siendo el más confiable el ofrecido en las investigaciones realizadas por la Universidad de Luján. Existe un grupo de datos comunes vinculados al concepto de orientación vocacional, que tiene determinadas funciones como son la orientación personal, la orientación escolar y la orientación profesional.9

Al analizar la evolución del concepto, se conoce que un porciento importante de la información que se ofrece, está relacionada con vertientes vocacionales y técnicas vinculadas a la vocación religiosa, la artística, gerencial, para los negocios o consejos, tests, cursos, entrenamientos y pasantías para la elección profesional.

Los artículos consultados, fuera de estas especialidades, hacen poco aporte a la temática y consideran en sentido general, que los sistemas educacionales se mantienen atados a las consultorías-tutorías especializadas de los currículos docentes y dejan a los resultados de tests preestablecidos, la decisión del estudiante sobre qué puede estudiar.

Ya en el siglo XXI en el campo de la orientación se visualizan nuevos cambios sustentados en los rasgos que posee el sujeto y que puedan facilitar u obstaculizar su futuro desempeño profesional, el primero se relaciona con la necesidad de contar con un orientador capaz de asumir las demandas actuales del quehacer educativo y de sus roles como educador.10 El segundo tipo se vincula al mundo del trabajo, es decir, la presencia de nuevas calificaciones de cargo, índices de desempleo, transformaciones en la organización laboral y los puestos de trabajos.11, 12

Las demandas actuales requieren de profesionales capaces de conocerse a sí mismos y reconocer sus oportunidades laborales y académicas para adoptar decisiones sobre la realidad circundante.

¿Vocación u orientación profesional?

El concepto de vocación en gran parte de la literatura consultada se asocia al de orientación; pero este último es más amplio que el primero, ambos están presentes a lo largo de la vida, e intervienen en él varios sujetos. "La orientación es condición permanente en el desarrollo humano. No solo son orientadores el psicólogo, el pedagogo y el logopeda que trabajan en equipos multidisciplinarios, en centros de diagnósticos y otras instituciones".13

Al respecto, Vidal Ledo et al.14 expresan que: "La orientación vocacional puede ser entendida como un proceso que dé ayuda a la elección de una profesión, la preparación para ella, el acceso al ejercicio de la misma y la evolución y progreso posterior". Tiene como objetivo despertar los intereses vocacionales que el individuo requiere, el conocimiento de sí mismo, de las ofertas capacitantes y académicas, de los planes y programas de estudio, las propuestas de trabajo y las competencias que debe desarrollar para alcanzar un buen desempeño, todo lo cual le permitirá tomar las decisiones que considere adecuadas a sus capacidades y aptitudes para ubicarse en el contexto socio-laboral.

Las manifestaciones prácticas del ejercicio de la orientación vocacional son disímiles y responden, a juicio de los autores de esta investigación, en última instancia, a la clase que ejerce el poder y la política educacional que se establezca, pues es evidente que la formación vocacional es un problema, ante todo, educativo.

El tema del trabajo profesional-vocacional en Cuba, tiene como presupuesto teórico fundamental el enfoque personológico iniciado por González Rey, citado por Pomares Alfonso,15 este autor parte de la determinación de la existencia de la intención profesional, como formación motivacional compleja, y de la función reguladora de la actividad profesional. Como tema ha sido tratado sistemáticamente; se han conceptualizado términos como orientación vocacional, orientación profesional y formación vocacional desde juicios diversos para definir un mismo fenómeno, e indistintamente se han intercambiado; incluso algunos autores los han empleado de forma separada y otros han asumido el término orientación profesional-vocacional.

También se utilizan indistintamente los conceptos orientación laboral y orientación profesional; sin embargo, es preciso aclarar conceptualmente que el primero suele utilizarse para referirse a cualquier proceso de orientación relacionado con el trabajo, pero cuando la ayuda va más allá de la mera búsqueda de un empleo y se amplía al de desarrollo de la carrera, es más preciso y correcto utilizar el término orientación profesional.

Según Rodríguez del Castillo:6 "Por formación profesional se entienden todos aquellos estudios y aprendizajes encaminados a la inserción, reinserción y actualización laboral, cuyo objetivo principal es aumentar y adecuar el conocimiento y habilidades de los actuales y futuros trabajadores a lo largo de toda la vida". En este concepto se debe destacar la necesidad de la planificación de tales estudios y aprendizajes, no se trata de sucesos aislados en un momento determinado porque además se deja bien claro su sistematicidad como proceso desarrollador de conocimientos y habilidades.

En el año 1989 la UNESCO, 16 como organización mundial, definió un concepto de formación profesional: "Todas las formas y niveles del proceso educativo que incluyen además del conocimiento general, el estudio de las tecnologías y de las ciencias relacionadas, la adquisición de habilidades prácticas, de competencias, actitudes y comprensiones relacionadas con las ocupaciones en los diferentes sectores de la vida social". Este concepto presupone comprometimiento con el actual desarrollo que llevan los medios de producción y su obligado dominio por los profesionales que los operan, cuanto más en la salud donde el nivel alcanzado por las tecnologías ha propiciado la producción de equipos de alta especialización; se introduce el concepto del profesional competitivo, por el dominio alcanzado en sus habilidades, y se muestra la subjetividad al referirse las actitudes y comprensiones relacionadas con las ocupaciones, en cualquier sector de la vida social.

González Maura17 dirige su atención hacia un conjunto de conocimientos, habilidades, capacidades, motivos e intereses profesionales, que juegan un papel decisivo en el desarrollo de la autovaloración del sujeto y de cualidades de la personalidad. El proceso comienza en edades tempranas y continúa después de la inserción del joven en el ejercicio de la profesión. Lo periodiza en cuatro etapas:

  • I etapa. De formación vocacional general: se manifiesta en edades tempranas, primero como intereses cognoscitivos y después como intereses profesionales.
  • II etapa. De preparación para la selección profesional: dirigida a desarrollar los intereses cognoscitivos, conocimientos y habilidades relacionados con las asignaturas y demás actividades del proceso formativo. Su objetivo es preparar al estudiante para la selección profesional autodeterminada y consciente.
  • III etapa. De formación y desarrollo de intereses y habilidades profesionales: coincide con la entrada del joven a un centro de formación profesional (superior o medio). Tiene como finalidad desarrollar valores, convicciones, intereses y conocimientos hacia el contenido de la profesión, así como la asimilación de habilidades y hábitos para configurar su identidad profesional con vista al futuro desempeño.
  • IV etapa. De consolidación de los intereses, conocimientos y habilidades profesionales: No se vincula necesariamente al egreso del centro de formación. El joven debe dominar conocimientos, habilidades y destrezas para perfeccionarlas y manifestarlas en el resto de la vida y reafirmar los intereses profesionales.

La orientación profesional en las carreras de las ciencias médicas.

Los centros de educación médica superior adscriptos al Ministerio de Salud Pública, compuestos por todas las instituciones del Sistema Nacional de Salud y con primacía en la de Atención Primaria de Salud, forman los futuros profesionales de la salud en las carreras de Medicina, Estomatología, Enfermería y Tecnologías de la Salud. El ingreso de estudiantes a ellas está determinado por sus probadas actitudes revolucionarias y aptitudes físicas, vocación, incondicionalidad y compromiso, en consonancia con los lineamientos de la Política Económica y Social en Cuba.18

Particularmente, en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, desde la década de 1980 existe el Departamento de Planificación Docente y Actividades Vocacionales, hoy Departamento de Formación Vocacional e Ingreso19, encargado de brindar la orientación adecuada para el ingreso de los estudiantes a las diferentes carreras.

Es por ello que ha establecido una estrategia para el desarrollo de actividades vocacionales en los diferentes niveles de enseñanza, destinada a fomentar desde edades tempranas la vocación hacia las ciencias médicas y potenciar mediante acciones comunitarias la promoción de salud.

Entre las actividades desarrolladas con este fin se mencionan la creación de círculos de interés, sociedades científicas, conversatorios y puertas abiertas. Estas son realizadas por docentes, profesionales del sector y estudiantes de las organizaciones estudiantiles presentes en la institución: Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y la recientemente incorporada Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) como parte de la formación técnica en las carreras de Enfermería y Tecnologías de la Salud.

De igual manera que en la citada universidad, existe un departamento o grupo de formación vocacional e ingreso en las diferentes facultades y filiales, y están establecidos los convenios de trabajo entre estas y las direcciones municipales y las áreas de salud, de conjunto con el gobierno, el partido y las organizaciones estudiantiles.20

La orientación y formación vocacional hacia la carrera de Medicina es un fenómeno multifactorial en el que se debe fusionar el trabajo integrado de la escuela, la familia y los diferentes agentes socializadores en el que la relación de ayuda a los sujetos es determinante para el proceso de familiarización, selección, estudio y desempeño de la profesión médica.

No cabe duda de que las actividades de orientación vocacional son parte indispensable en la formación posterior de los adolescentes que deciden estudiar las carreras de las ciencias médicas. Desde hace aproximadamente diez años se viene abordando este tema y su repercusión en los resultados docentes; por tanto, se hace necesario estudiarlo para aportar soluciones innovadoras que respondan a las necesidades actuales de la educación médica superior y a las transformaciones del Sistema Nacional de Salud en Cuba.21Esta ha de encaminarse hacia la concepción de una personalidad con pleno conocimiento, vínculo afectivo y elaboración personal, que determine el nivel de desarrollo de las aspiraciones profesionales estables del sujeto y el grado de participación en la regulación motivacional de su personalidad.

En opinión de los autores de este artículo, en la actualidad existen insuficiencias en el trabajo que se realiza desde la enseñanza media en función de la orientación hacia las carreras de las ciencias médicas u otra profesión; el cual está dirigido fundamentalmente a propiciarle al estudiante un nivel de información profunda sobre los conocimientos, habilidades y perfil profesional, así como guiarlos para que se conozcan a sí mismos y sean capaces de tomar decisiones acertadas. También consideran importante que una vez ya matriculados en la enseñanza superior, es imprescindible la labor de los docentes en sentido de la reafirmación vocacional desde lo curricular, en actividades de educación en el trabajo, y a través de la extensión universitaria.

Toda labor de orientación profesional debe obligatoriamente ayudar al educando a encontrarse a sí mismo; sin olvidar que esta es un proceso de aprendizaje. Es muy importante la asociación del concepto ayuda con el trabajo de coordinación del profesor, esta se realiza para llamar la atención del educando sobre la exigencia o necesidad de su proceso formativo, ofrecer caminos a seguir sin imponer criterios o condiciones, donde prime el modelo comunicativo sujeto-sujeto, es decir orientador-orientado.

Rodríguez Selpa et al.22 afirman que el sistema de influencias para la formación integral de los profesionales de la salud tiene varios componentes: intracurricular y extracurricular; por su carácter sistémico garantiza la acción participativa, pues involucra a todos los actores del proceso, desde los profesionales y demás trabajadores del Sistema Nacional de Salud, los profesores de las áreas básica y clínica, hasta los propios estudiantes a través de sus organizaciones.

Todo ello evidencia la necesidad de que exista una relación comunicativa participativa y horizontal entre los contextos de actuación significativos del educando que permita a la universidad apropiarse de una indicación estatal acerca de las profesiones consideradas como prioridades sociales del territorio, teniendo en cuenta las siguientes características:

  • Abierta y dinámica: reconoce y acepta el carácter complejo, dinámico y dialéctico del proceso de orientación profesional y la interrelación que se produce entre los diferentes contextos significativos de actuación del educando. Acepta los cambios que se generen en la determinación de las profesiones consideradas como prioridades sociales, en dependencia del desarrollo socioeconómico del territorio en un curso escolar determinado.
  • Flexible: reconoce y respeta las características y condiciones concretas de cada preuniversitario y de cada territorio, para la aplicación de la metodología integradora de la orientación profesional.
  • Integral y multidisciplinario: reconoce que el proceso de orientación profesional integra varias disciplinas científicas, factores sociales del territorio, contextos de actuación significativos y variadas formas de organización del proceso docente educativo. La integración debe generar calidad en el proceso formativo general y de orientación profesional.
  • Enriquecedor y transformador: facilita mejorar el proceso de orientación profesional y aprender en esa práctica socioeducativa, por los propósitos del aprendizaje y la necesidad de la autodeterminación en la elección de las profesiones consideradas como prioridades sociales del territorio. Busca la transformación del estado inicial de la orientación profesional en un estado deseado que satisfaga las necesidades sociales e individuales.

Retos de los docentes ante la orientación profesional

La incorporación de los estudiantes a las carreras de las ciencias médicas conlleva nuevos retos, pues ello requiere de la capacitación de los docentes para desarrollar orientación profesional y la práctica desde los diferentes escenarios; es imprescindible proporcionarles la posibilidad de enriquecer sus conocimientos y habilidades así como ampliar las actitudes asertivas, con el objetivo de elevar la calidad de la actividad docente.

Por tanto, los docentes encargados de ese rol social necesitan de las competencias necesarias para la dirección del proceso enseñanza aprendizaje, caracterizado por estrategias didácticas que tengan en cuenta, como nivel de análisis esencial, que la asimilación de los contenidos por parte del estudiante eleva su calidad cuando ocurre en actividades vinculadas a su futura práctica profesional y en el marco de los problemas básicos y generales que deberán ser resueltos en su esfera de trabajo.

Ideas que se reafirman con lo expresado por Prieto Cordovés et al.23 al señalar que el modo de actuación profesional debe ser formado con carácter dialéctico, sistémico, bajo una concepción de aprendizaje formativo y crecimiento personal, sobre la base de las regularidades y principios de la educación técnica y profesional, las etapas de la dirección académica y la formación de la carrera, a través de su sistematización en cada una de sus formas organizativas o actividades educacionales establecidas.

La profesión tiene un significado social y depende del contexto donde se establezcan las relaciones de significatividad afectivo-motivacional en sus múltiples direcciones; cuando es positiva, interiorizada por cada sujeto e individualizada, adquiere sentido personal, entonces el sujeto se proyecta en función de su autoperfeccionamiento; pero, cuando es negativa, el estudiante rechaza la carrera y no se proyecta en función de su perfeccionamiento.24

Es por ello que la preparación de los docentes para contribuir a la orientación profesional; debe tener como punto de partida la ejemplaridad, el prestigio del colectivo pedagógico, la calidad con que se desarrollan las clases, el trabajo diario de los profesionales en los diversos escenarios de formación de los futuros egresados de las ciencias médicas, especialmente, la educación en el trabajo, donde se deben estimular el desarrollo de intereses y motivar hacia el perfil de la profesión.

En la actividad profesional de los estudiantes la afectividad origina actitudes colaborativas, basadas en la atención a la diversidad, mediante métodos y procedimientos que propicien la convivencia alumno-profesor, de modo que se desarrollen experiencias en la realidad formativa desde los diferentes contextos de actuación.

En el proceso de orientación hacia la profesión un elemento esencial lo constituye la influencia social; marcada importancia develan los profesionales de las ciencias médicas en función de preservar la salud humana, a partir de sus conocimientos y habilidades, por sus convicciones morales, políticas y sociales; la exigencia, responsabilidad, solidaridad, identificarse con el dolor ajeno, brindar sus servicios en Cuba o en el resto del mundo deben constituir patrones de conducta a seguir para irradiar amor por la profesión; en fin, deben preparar al futuro relevo sobre la base de su actuación cotidiana.

La reflexiones descritas están en consonancia con las Tesis y Resoluciones del I Congreso del PCC25 donde se expresa la necesidad de realizar un trabajo más efectivo para desarrollar y fortalecer la aplicación de los planes de orientación profesional en los alumnos, de acuerdo con sus capacidades y habilidades, y en correspondencia con las necesidades del desarrollo económico y social del país, lo que debe tener pleno apoyo en las organizaciones estatales, en los frentes de la ciencia, la cultura, la producción y los servicios, y los organismos políticos y de masas, a fin de armonizar, por una parte, la elección por el alumno de estudios profesionales o especialidades sobre la base de sus capacidades e intereses vocacionales; y por otra, la satisfacción de las necesidades derivadas de la planificación estatal.

Asimismo, responden al lineamiento 150, del Capítulo VI de la Política Económica y Social donde se expresa: "Lograr que las matrículas en las diferentes especialidades y carreras estén en correspondencia con las demandas del desarrollo de la economía y la sociedad. Garantizar que la formación vocacional y la orientación profesional que se desarrollan desde la educación primaria, de conjunto con los organismos de la producción y los servicios y con la participación de la familia, potencien el reconocimiento a la labor de los técnicos de nivel medio y obreros calificados".18

 

CONCLUSIONES

La orientación profesional es determinante para el desempeño del estudiante en el proceso docente educativo y su futura práctica profesional. En este concepto se destaca la necesidad de la planificación de tales estudios y aprendizajes, no se trata de sucesos aislados en un momento determinado, porque es un proceso desarrollador de conocimientos y habilidades. Su formación y desarrollo implica un reto para los docentes que no solo deben tener dominio de contenidos y habilidades sobre su especialidad, sino una conducta ejemplar en su accionar para elegir las mejores alternativas acordes a su autoridad y responsabilidad dentro del sistema de salud cubano.

 

Declaración de intereses

Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

 

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Recibido: 28 de noviembre de 2015.
Aprobado: 23 de septiembre de 2016.

 

 

Maritza Andrea Amechazurra Oliva. Filial de Ciencias Médicas "Lidia Doce Sánchez". Sagua la Grande. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: maritzaao@infomed.sld.cu