El profesor Edgar Francisco Romero Monteagudo: quijote de la sabiduría y la vasta cultura
ARTÍCULO ORIGINAL

 

El profesor Edgar Francisco Romero Monteagudo: quijote de la sabiduría y la vasta cultura

 

Professor Edgar Francisco Romero Monteagudo: Don Quixote of wisdom and vast culture

 

 

Idalmis Ramírez Oves1, Sibelys Akela Paz Gonzalez2, Yurianely Machado Machado3, Yudit Figueroa Álvarez4, Belkis Morales Portal5

1 Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: idalmisro@infomed.sld.cu
2 Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: sibelys@infomed.sld.cu
3 Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: yurianely@infomed.sld.cu
4 Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: yuditfa@infomed.sld.cu
5 Policlínico Universitario "Chiqui Gómez Lubián". Santa Clara. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: idalmisro@infomed.sld.cu

 

 


RESUMEN

Fundamento: la formación del profesional del sistema nacional de salud cubano debe tener un alto rigor teórico y desempeño práctico; y para ello necesita de la labor de docentes con probada competencia profesional.
Objetivo: reseñar aspectos de la vida y obra del Doctor en Ciencias Pedagógicas Edgar Francisco Romero Monteagudo.
Métodos: se realizó una investigación de tipo documental, en el año 2016, en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Se utilizaron métodos del nivel teórico: análisis-síntesis, inducción-deducción e histórico-lógico, para el estudio del tema y la conformación del cuerpo metodológico del texto redactado; y del nivel empírico: el análisis documental de materiales históricos, como fuentes fidedignas del conocimiento de esta personalidad, además fueron consultados informantes clave.
Resultados: se reseña la vida y obra del Dr. C. Edgar Francisco Romero Monteagudo, como homenaje póstumo a su desaparición física, y para enriquecer el conocimiento sobre la historia de 50 años de la educación médica en la región central, específicamente en el desarrollo de la Psicología. Se reconocen, de modo especial, su abnegación, sentido de la laboriosidad, y su pretensión de contribuir con su firmeza y constancia al magno empeño de la formación de médicos, psicólogos y otros especialistas, tomando como fortalezas de su desempeño su sabiduría y el afán de actualizar sus conocimientos de manera incesante, lo cual le proporcionó una vasta cultura.
Conclusiones: profundizar en la vida y obra de personalidades que han sido paradigmas de la docencia médica es oportuno y fomenta el mérito.

DeCS: Edgar Francisco Romero Monteagudo, docentes médicos, ética profesional, educación médica.


ABSTRACT

Background: the training of professionals in the Cuban national health system must have a high theoretical rigor and practical performance; and therefore it needs the work of teachers with proven professional competence.
Objective: to review aspects of the life and work of Ph D. in Pedagogical Sciences Edgar Francisco Romero Monteagudo.
Methods: a documentary research was carried out, in 2016, at Villa Clara University of Medical Sciences. Theoretical methods were used: analysis-synthesis and induction-deduction and the historical-logical for the study of the topic and methodological body shaping of the written text; and empirical ones: the documentary analyses of historical materials, as reliable sources of knowledge on this personality, key informants were also consulted.
Results: the life and work of Ph D. Edgar Francisco Romero Monteagudo, is reviewed, as posthumous tribute to his physical disappearance and to enrich the knowledge about the history of 50 years of medical education in the central region, specifically in the development of Psychology. In a special way, his dedication, sense of industriousness, and his claim to contribute with his strength and perseverance to the magnum commitment to the training of doctors, psychologists and other specialists are recognized , having as strengths of his performance his wisdom and desire to update his knowledge incessantly, which gave him a vast culture.
Conclusions: deepen inside the life and work of personalities who have been paradigms of medical education is appropriate and promotes merit

MeSH: Edgar Francisco Romero Monteagudo, faculty, medical, ethics, professional, education, medical.


 

 

INTRODUCCIÓN

Todo el que recuerda su propia educación, recuerda a sus maestros, no los métodos o técnicas. El maestro es el corazón del sistema educativo.
-Sidney Hook.

 

En septiembre de 2014 se celebró en el Palacio de Convenciones de La Habana, la segunda conferencia internacional de educación médica, bajo el lema "El papel de la universidad en la salud de las poblaciones"; más que un reto es un compromiso impostergable de estas instituciones formar recursos humanos capaces de enfrentar y resolver los problemas de salud que aquejan a la población mundial. La citada conferencia fue dedicada al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, principal estratega e impulsor de la docencia médica cubana, quien en 1982, expresó: "… para tener un médico de vanguardia, son necesarias una formación, una educación y una docencia de vanguardia…".1

La formación del especialista que requiere el sistema nacional de salud cubano debe tener un alto rigor teórico, combinado con una excelencia en el desempeño práctico pero, sobre todo, debe ser un profesional de perfil amplio y competente.2 La universidad de ciencias médicas es una institución que constantemente busca el desarrollo académico y un rendimiento eficiente de sus catedráticos, unidos a elementos de responsabilidad y apego a políticas y lineamientos que se establecen para su mejoramiento, a fin de que sus egresados sean más competitivos y su satisfacción más plena, de tal forma que al demostrar sus conocimientos en el mundo laboral, contribuyan al desarrollo de su país y su sociedad.

El actual modelo educacional pretende promover la construcción y fortalecimiento de los valores, principios, conocimientos, prácticas científicas y sociales pertinentes con los sujetos del proceso educativo, potenciando la capacidad de dar respuesta a las necesidades y demandas sociales; dicho en otras palabras, las universidades de ciencias médicas tienen como objetivo formar egresados integrales, con conocimientos y habilidades relacionados con el proceso salud-enfermedad y preparan a los estudiantes para un adecuado desempeño laboral como profesionales de la salud.3 En este sentido, se debe reconocer el papel que desempeñan los docentes en una carrera que transcurre en seis años, período en el cual tienen la responsabilidad de educar a sus alumnos y transmitirles un cúmulo de conocimientos y habilidades para poder ser competentes en el ámbito social, laboral y personal.

Son responsables de emplear técnicas en el proceso docente educativo acordes a lograr el modelo del profesional que se aspira en la sociedad cubana. La actuación de los docentes debe ser entonces, directa, sistemática, planificada, científica, contemplando el vínculo entre teoría y práctica, la asequibilidad del contenido, la actividad independiente de los educandos que garantice la solidez de los conocimientos. La enseñanza teórica, bien sea a través de una asignatura curricular o de un tema o contenido temático de una asignatura o estancia, no tendrá nunca el efecto modificador de actitudes, si no va acompañada del modelo ejemplificante del docente que se desempeña en esos escenarios.4

En el curso escolar 2015-2016 la educación médica en Villa Clara cumple 50 años. Desde su inauguración se han destacado personalidades que han dejado una impronta en la formación de sus educandos, colegas y el resto del colectivo de trabajadores; entre ellos se destaca el Dr. C. Edgar Francisco Romero Monteagudo, ante cuyo deceso el 3 de enero de 2016, sus compañeros de trabajo y familiares quedaron consternados. Como muestra del profundo afecto y su decursar en el desarrollo de la educación médica villaclareña, las autoras del presente trabajo se propusieron reseñar aspectos de su vida y obra.

 

MÉTODOS

Se realizó una investigación documental en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, en 2016 cuyo objeto de estudio fueron aspectos de la vida y obra del Doctor en Ciencias Pedagógicas Edgar Francisco Romero Monteagudo.

Para ello se utilizaron métodos del nivel teórico, entre ellos:

Análisis-síntesis e inducción-deducción: para conocer las particularidades y hacer generalizaciones acerca del objeto de estudio y la conformación del cuerpo metodológico del texto redactado a partir de la revisión documental y las fuentes históricas analizadas.
Histórico-lógico: a fin de establecer la necesaria correspondencia entre los elementos lógicos e históricos e incluir el análisis de la evolución histórica de los aspectos de la vida y obra de la personalidad médica propuesta.

Del nivel empírico:

Análisis documental de materiales históricos, entre ellos: expediente docente, informes, títulos académicos y científicos, actas, fotografías, certificados, diplomas y reconocimientos considerados como fuentes fidedignas del conocimiento de esta personalidad; además fueron consultados informantes clave, considerados como tales personas que conocieron al destacado profesor, entre ellos:

Dr. C. Lucía Alba Pérez. Licenciada en Psicología y Presidenta de la Sociedad de Psicólogos de la Salud. Capítulo Villa Clara. 47 años de experiencia docente.

Dr. José Luis Aparicio Suárez. Rector de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Período 2005-2011.

MSc. Omar Cruz Martín. Licenciado en Psicología y Máster en Salud pública. 29 años de experiencia en la práctica asistencial.

Dr. C. Eva Josefina Quintero Fleites. Especialista de II Grado en Pediatría. Máster en Atención Primaria de Salud. 46 años de experiencia docente. Desde 1995 compartió responsabilidades en el gabinete metodológico como asesora del Vicerrectorado Docente junto al profesor Edgar Romero.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Según las fuentes históricas revisadas, incluyendo el expediente docente, Edgar Francisco Romero Monteagudo nació el 27 de mayo de 1938, en Santa Clara, provincia Las Villas. Era hijo de Francisco Romero Anoceto (viajante de comercio) y de Vicenta Monteagudo Leyva (maestra), y vecino de San Pablo No. 54 altos, entre Luis Estévez y Maceo, en la mencionada ciudad.

Sus estudios primarios y secundarios fueron en el colegio privado de los Hermanos Maristas. En 1952, a los 14 años tuvo serias discrepancias con algunos profesores de dicho colegio debido al dogmatismo religioso que allí existía, el favoritismo con determinados alumnos y el apoyo a la recién instaurada tiranía batistiana. Ingresó en 1950 en el Instituto de Segunda Enseñanza en Santa Clara donde se graduó de Bachiller, simultáneamente estudió en la Escuela Normal de Las Villas donde obtuvo el título de Maestro Profesional en 1956, de inmediato se incorporó a esa labor donde permaneció durante 59 años, en diferentes enseñanzas. Fue designado director del centro escolar "Mártires del Moncada". Posteriormente, en el curso 1959-1960 ingresó en la Universidad Central "Marta Abreu", de Las Villas; en 1961 obtuvo el título de Periodismo, se retardó la graduación de esta carrera porque las universidades cerraron por la interrupción de la tiranía; durante esa etapa desplegó su labor revolucionaria al participar en huelgas estudiantiles y manifestaciones de repudio al régimen del 10 de marzo.

En 1963 se graduó en la propia universidad como Psicólogo Clínico y Doctor en Pedagogía el 5 de enero de 1963, registrado al folio 14 No. 4550, después de realizar los ejercicios de grado correspondientes.

Ejerce su profesión como Psicólogo Clínico en el Hospital Psiquiátrico de Santa Clara mientras impartía docencia a estudiantes de la carrera de Psicología.

De su desempeño como docente se señala que durante la emigración masiva de los profesores universitarios para sabotear la enseñanza superior, responde ante el llamado de Fidel para cubrir las plazas dejadas por aquellos; se enrola en el ejército de alfabetizadores en 1961, durante la Campaña de Alfabetización, y se incorporó a las Milicias Nacionales Revolucionarias. Ya tenía su primer hijo: Edgar Romero Fernández, actual profesor de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, que tenía un año de edad y otra recién nacida el 12 de mayo de 1961, María Isabel Romero Fernández, quien es actualmente arquitecta.

En 1962 fue profesor de Psicología en la Escuela de Enfermería de Santa Clara, tiene su tercera hija Beatriz Romero Fernández graduada de médico. En 1966 ascendió en la categoría docente a Profesor Auxiliar. En este mismo año asume la responsabilidad de primer presidente de la Filial de Psicología de la Salud en Las Villas y de la Sociedad Cubana de Psicología por un período de 20 años. En 1969 nace su cuarta hija Diana Romero Campos que actualmente es estomatóloga del Hospital Pediátrico "José Luis Miranda" de Santa Clara. En 1971 comenzó sus labores en la Facultad de Medicina que entonces pertenecía a la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas a 5 años de iniciada la docencia médica en la región central. El 23 de diciembre de 1972 fue nombrado Jefe de Departamento de Psicología del Hospital Provincial Psiquiátrico de su ciudad. A partir de 1972 hasta 1974 fue el secretario de la comisión de peritaje médico psicológico. En 1973 participó en el I Seminario Docente de Santa Clara, I Taller Provincial de Psicología y Salud y en la I Jornada Nacional de Psicología en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, en 1975.

Por su título de periodista profesional colaboró con el periódico "Vanguardia" de Villa Clara en la sección Psicología y Salud, que obtuvo premio de la Unión de Periodistas y Escritores de Cuba (UPEC) en 1973 cuando se editaba diariamente.

En 1974 se convierte en miembro numerario de la sociedad de psicólogos de la salud y en 1978 obtuvo su más alta distinción "Miembro Titular". Al crearse en 1976 el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara ratificó su categoría docente de Profesor Auxiliar.

En 1978 participó en el I Curso de Perfeccionamiento de los Jefes de Departamento de los Centros de Educación Superior y fue coordinador y profesor de la superación pedagógica. Así se mantuvo activo en diversos eventos científicos nacionales para un total de treinta, y con carácter internacional en seis relacionados con Psicología de la Salud. Al siguiente año fue nombrado como asesor metodológico de dicho instituto.

Recibió 24 cursos de posgrado e impartió 40 para la superación de graduados de Psicología y profesionales de la salud donde abordaba también temas de Pedagogía. Entre ellos: módulo Formación de los Recursos Humanos, en la Maestría de Psicología de la Salud; de Psicología, en la Maestría de Medicina Natural y Tradicional; y colaboró con el Comité Académico de la Maestría en Educación Médica.

Entre sus méritos como docente, en orden cronológico, se mencionan en los documentos revisados:

  • 1983. Visitó la URSS para intercambio de experiencias docentes.
  • 1984. Obtuvo la categoría de Profesor Titular.
  • 1985. Visitó Checoslovaquia para un intercambio de experiencias y realización de un Diplomado de Educación Superior.
  • 1985. Fundador de la revista Medicentro.
  • 1986. Vanguardia Nacional, otorgado por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
  • 1986. Medalla de la Alfabetización otorgada por el Consejo de Estado cubano.
  • 1995. Reconocimiento del Instituto Superior de Ciencias Médicas por su valiosa entrega al desarrollo científico y asistencial de la provincia Villa Clara.
  • 1995. Presidente de la Sociedad de Educadores en Ciencias de la Salud en Villa Clara.
  • 1995. En el año del centenario de la caída en combate de José Martí fue premiado en el evento celebrado en la Escuela del PCC "Carlos Baliño" por su trabajo "El manifiesto de Montecristi. Análisis sociohistórico y político".
  • 1997. El Ministerio de Educación Superior le otorga el título de Especialista en Psicología de la Salud.
  • 1998. Reconocimiento por participar en los tribunales para otorgamiento de categorías docentes y como presidente del tribunal de ratificación de dichas categorías.
  • 1999. Reconocimiento por ser tribunal de la Maestría de Salud Pública.
  • 2000. Reconocimiento por haber alcanzado excelentes resultados en su trabajo.
  • 2000. Reconocimiento por su destacada labor como profesor en la actividad de posgrado en la provincia Villa Clara.
  • 2001. El Consejo Provincial de Sociedades Científicas, la CTC y el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara le confieren la condición de "Más destacado de la Historia revolucionaria (1959-2000) "Por haber marcado pauta a su paso por la ciencia, su proeza es un canto a la ciencia y va más allá del futuro".
  • 2001. Seleccionado como el científico más destacado en la especialidad de Educación de Ciencias de la Salud en toda la etapa revolucionaria, firmada por el rector y director del Sectorial Provincial de Salud.
  • 2001. Reconocimiento por haber dedicado 30 años de su fructífica existencia al servicio de la docencia médica.
  • 2002. Reconocimiento por su aporte al conocimiento de las ciencias médicas.
  • 2002. Merecedor de la condición especial de Profesor Consultante otorgada por el Ministerio de Educación Superior.
  • 2002. Reconocimiento por ser presidente del tribunal de categorías docentes principales.
  • 2002. Certificado de participación como ponente y presidente del tribunal de la Comisión Central en el VII Seminario Internacional de Atención Primaria de la Salud. La Habana.
  • 2002. Reconocimiento como experto en el Premio Anual de Salud.
  • 2003. El Buró Sindical del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara le proporciona un reconocimiento por su condición de Educador Ejemplar en el 150 Aniversario del natalicio del Educador Mayor: José Martí.
  • 2004. Premio relevante en el XV Forum de Ciencia y Técnica por el folleto: Compendio de Términos de la Educación Superior.
  • 2005. Reconocimiento por la entrega incondicional a su labor como psicólogo del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara por el rector José Luis Aparicio Suárez y el Buró Sindical.
  • 2005. Reconocimiento como Presidente de Honor de la Cátedra de Pedagogía.
  • 2005. Participa en Psicovilla, evento nacional de Psicología.
  • 2005. El Consejo Provincial de Sociedades Científicas de Villa Clara le da un reconocimiento por haber cumplido satisfactoriamente con su trabajo en los 10 años que estuvo como Presidente de la Sociedad Científica de Educadores en Ciencias de la Salud, en su Capítulo de Villa Clara.
  • 2005. El Buró Sindical reconoce su participación como profesor de la Universidad del Adulto Mayor.
  • 2005. El Comité Organizador del V Congreso Provincial de Educación Superior otorga certificado de Destacado por la exposición de su trabajo "Las transformaciones ocurridas y su retos actuales en la práctica médica y educación médica".
  • 2006. El Capítulo de la Sociedad Científica de Educadores en Ciencias de la Salud en Villa Clara le otorga las distinciones "Formador de Formadores" y "Ricardo Jorge Oropesa".
  • 2007. Reconocimiento al desempeño y dedicación del incremento del nivel científico y su aporte a la defensa, dado por el jefe de Estado Mayor de Villa Clara.
  • 2007. Diploma por su incondicionalidad, entrega, sacrificio y lealtad a su profesión, firmado por la coordinadora de la carrera de Psicología y directora municipal de la sede universitaria de salud de Santa Clara.
  • 2007. El Consejo Provincial de Sociedades Científicas de Villa Clara le da un reconocimiento por el trabajo desempeñado como miembro en el período 2004-2008.
  • 2007. Condición "Tiza de Oro" otorgada por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) por su calidad como profesor.
  • 2009. Reconocimiento como Profesor Consultante, de la Sociedad Cultural "José Martí", la cátedra martiana y el movimiento juvenil martiano.
  • 2009. Reconocimiento especial por haber contribuido con su ejemplo, actitud, liderazgo, responsabilidad e inteligencia creadora a los resultados alcanzados durante la inspección académica integral al territorio del 30 de marzo al 3 de abril que facilitó el logro de la categoría de universidad al Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara.
  • 2009. En Ciudad México, el Centro de Educación a Distancia en la Universidad de La Salle le otorga un reconocimiento por haber participado como mediador del diplomado Enseñanza y Aprendizaje Constructivos para Profesores.
  • 2011. Premio "Tiza de Oro" por su labor como educador del presente y del futuro.
  • 2011. Medalla "Rafael María de Mendive".
  • 2011. Medalla "Comandante Manuel Fajardo Rivero"
  • 2012. Medalla "José Tey" en reconocimiento a su trayectoria docente educativa dedicada a la formación integral de las nuevas generaciones.

Entre los informantes clave, se exponen los testimonios de varios de sus colegas que compartieron su magisterio con el Dr. Edgar Romero; entre ellos, el recibido por correo electrónico del médico internacionalista Dr. José Luis Aparicio Suárez, exrector de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, del cual se tomó una de sus frases como título de esta breve reseña, por su alto grado de caracterización del mencionado profesor:

"(...) Llega una noticia que nos resistimos a aceptar. Un quijote no muere, se multiplica Quien ha servido bien, educando siempre, no muere. El profesor Edgar Romero Monteagudo, quijote de la sabiduría y la vasta cultura supo andar con enérgico magisterio por los escenarios formativos de nuestra universidad, mostraba las herramientas para ir a lo hondo del ser humano, su atmósfera familiar y dinámico entorno social. Enseñó el modo de asumir un rol integral en la práctica clínica, sin fragmentaciones estériles ni superfluas conductas. Dejó su impronta en el arte de la entrevista y la identificación de las vicisitudes que influyen en la salud. De él aprendimos la revelación de rasgos en una buena anamnesis, y la necesidad de interpretar y controlar el estrés. Educó para diagnosticar lo que subyace en nuestros pacientes, desentrañar la expresión emocional y desarrollar la sagacidad ante los indicios. Siempre dijo que el lenguaje corporal mostraba actitudes y sentimientos. No hubo angustias, temores, ni fobias en su ejercicio académico durante décadas. Brilló en sus múltiples aulas, en el arbitraje de su amada revista "Medicentro". Su voz siempre fue escuchada con atención en claustros, consejo científico y en diferentes espacios académicos donde se tratara el tema referente al proceso docente educativo. Ninguna dolencia lo apartó de sus prioridades universitarias. Fue una gloria de la Psicología y la Pedagogía del centro de Cuba, pilar de la docencia médica superior, profesor consultante y titular. Su legado continuará viviendo en sus continuadores ¡Gloria eterna a su vida y obra ejemplar! Hemos perdido físicamente a un auténtico maestro. ¡Hasta siempre, profesor!".

Otra opinión sobre su labor demuestra la maestría del Dr. Edgar Romero:

"(...) Aportó mucho en la formación de los profesionales de la salud, se vinculó desde el escenario asistencial en el hospital psiquiátrico a la docencia, enseñó sus conocimientos y habilidades en la evaluación psicológica de los pacientes en las aulas de la Universidad Central "Marta Abreu" de las Villas en pregrado y posgrado. Se mantuvo activo hasta días antes de su muerte impartiendo la asignatura de Psicología Médica II en el Hospital Militar "Comandante Manuel Pity Fajardo" de nuestra ciudad. Organizó muchos eventos de Psicología. Lo recuerdo como una persona obsesiva con su trabajo, dedicado, exigente, puntual, con gran dominio pedagógico. La Sociedad Nacional de Psicología de la Salud y su capítulo de Psicología en Villa Clara y el Consejo de Sociedades Científicas de la Salud, declararon un minuto de silencio a manera de recordatorio y duelo por su pérdida, en la inauguración del evento provincial de Psicovilla en este 2016 que sesionó en el municipio de Caibarién".

Su labor como docente y otras consideraciones, fueron expresadas en los siguientes argumentos:

"(...) la labor de Edgar trasciende como uno de los grandes pilares de la Psicología en la provincia, dedicó su vida al trabajo en la ciencia psicológica en pregrado y posgrado, formando psicólogos y a otros especialistas de la salud; es una de las personalidades más reconocidas de la Psicología en el país por la cantidad de años activos laboralmente. A pesar de su avanzada edad mantuvo con claridad sus pensamientos. Su gran valor reside en hacer grandes, cosas pequeñas y cotidianas; demostró gran maestría pedagógica en los 44 años en que trabajó en la enseñanza superior. A sus 77 años hacía de cada clase un derroche de ciencia. Su personalidad era extremadamente compleja y sutil a la hora de expresarse de forma educada, pero con cierta ironía; se convertía en un adversario fuerte porque estaba dotado de una cultura envidiable que todos reconocían. Los últimos meses de su vida fueron tiempos difíciles, estaba muy mayor, incluso enfermo, y no quería aceptar sus límites desde el punto de vista físico; pero a la vez fue bello porque era la lucha de un hombre por mantener su porte, por no perder terreno en la última etapa de su vida. Dio un ejemplo de fuerza, de entrega total a la profesión, que deja a todas las generaciones de psicólogos su capacidad de entrega, de mantenerse ante cualquier situación en la docencia. Se recuerda como el gran profesor".

"(...) Cumplió con diversas responsabilidades administrativas y científicas, entre las que se destacan ser miembro del gabinete metodológico. Aprendí allí muchas cosas de él, era muy observador, le gustaban las cosas muy bien hechas, aprendí una frase de él cuando evaluaba algún trabajo: "aquí hay una motica de hollín". Se refería a que había algo que deslucía el trabajo para que fuera brillante; era muy exigente. Otra cosa que recuerdo era su lucha por el porte y presencia personal de los docentes, no concebía una profesora que viniera en blusa con tirantes o con saya corta, exigía una presencia óptima, conversaba con esa persona, se lo hacía ver. Tenía gran capacidad para evaluar integralmente cualquier trabajo que se le solicitara, muchas personas sabían que aunque estuviera mayor hacía señalamientos valiosos que al inicio parecían caprichos y después la persona se daba cuenta de lo importante que era arreglar lo sugerido por el Dr. Edgar. Tanto colegas como alumnos lo respetaban porque era severo; el que no usara un lenguaje profesional recibía su crítica. En los últimos tiempos se fracturó la cadera, todos pensamos que no rebasaría, fue difícil su recuperación pero tenía ganas de vivir y trabajar. Se reincorporó a su docencia, y aunque en ocasiones necesitaba el andador, en muchas ocasiones lo echaba a un lado y continuaba su avance. En resumen, fue un magnífico profesor que hasta el último momento se entregó a su trabajo, siguió siendo útil; muchos profesionales le consultaban artículos y buscaban su orientación para publicar. Era velador de la buena higiene, dedicó su vida a enseñar y disfrutaba transmitir sus conocimientos".

Falleció a los 77 años, el 3 de enero del año 2016, en su hogar, al cuidado de su familia.

El innegable ejemplo del profesor Edgar, demuestra que no basta con poseer una alta preparación científico-técnica, traducida en el dominio de los contenidos de la enseñanza, sino que el docente requiere además, dominar los elementos fundamentales de la teoría de la comunicación y desarrollar capacidades pedagógicas y psicológicas que le permitan aplicar un modelo comunicativo, donde la utilización del diálogo deviene como elemento esencial de la labor educativa y de los diferentes métodos que contribuyen a estimular la motivación por el aprendizaje activo de sus estudiantes.5 En opinión de algunos autores,6,7 esta es una condición positiva en las competencias del docente. Pero no se deben confundir maestría pedagógica con improvisación; en un aula universitaria estos dos términos son incompatibles.

El buen profesor es un referente positivo para sus estudiantes, su primera habilidad es el dominio de la comunicación pedagógica para mostrarles cómo desarrollar sus tareas docentes, proporcionarles oportunidades para la práctica independiente, supervisarlos, exigirles, evaluarlos y retroalimentarlos, incluso, adiestrarlos no solo para su profesión, también para la vida; debe tener dominio de su ciencia, eficiencia intelectual, flexibilidad de carácter, capacidades histriónicas, empáticas y de escucha. La figura del educador, a través de los procesos de comunicación, constituye el eje fundamental de la formación de los estudiantes de la enseñanza médica.8-10

La puesta en práctica de habilidades pedagógicas de forma efectiva permite el desarrollo psicológico de los estudiantes, su crecimiento personal y su bienestar; todo ello se revierte en el prestigio de la institución, reconocida por contar con docentes preparados y competentes que constituyen modelos o paradigmas a seguir por las nuevas generaciones que recordarán con regocijo y satisfacción haber aprendido de ellos; de modo que el Dr. C. Edgar Francisco Romero Monteagudo siempre estará presente en cada uno de sus discípulos como ejemplo de sabiduría profesional y vasta cultura: pilares fundamentales para el desempeño de un magisterio excepcional.

 

CONCLUSIONES

Profundizar en la vida y obra de personalidades de la docencia, es oportuno y fomenta el mérito. En este artículo se reseña brevemente la vida y obra del Dr. C. Edgar Francisco Romero Monteagudo, como homenaje póstumo a su desaparición física, y para enriquecer el conocimiento sobre la historia de 50 años de la educación médica en la región central, específicamente en el desarrollo de la Psicología. Se reconocen, de modo especial, su abnegación, sentido de la laboriosidad, y su dedicación a contribuir con su firmeza y constancia al magno empeño de la formación de médicos, psicólogos y otros especialistas, tomando como fortalezas de su desempeño su sabiduría profesional y el afán de actualizar sus conocimientos de manera incesante, lo cual le proporcionó una vasta cultura.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Recibido: 5 de julio de 2016.
Aprobado: 23 de agosto de 2016.

 

 

Idalmis Ramírez Oves. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: idalmisro@infomed.sld.cu

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