El método clínico: una vía para formar valores en los estudiantes de Medicina
CARTA AL EDITOR

 

El método clínico: una vía para formar valores en los estudiantes de Medicina

 

The clinical method: a reliable way to form values in the Medicine students

 

 

Noralys Pérez Faure1, Marlene Zamora Rodríguez2, Lisbet Rodríguez Rodríguez3

1 Licenciada en Enfermería. Especialista de I Grado en Enfermería Comunitaria. Instructora. Sede Universitaria Municipal de Camajuaní. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: noralispf@capiro.vcl.sld.cu
2 Doctora en Medicina. Especialista de I Grado en Medicina General Integral y en Psiquiatría. Instructora. Sede Universitaria Municipal de Camajuaní. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: bibcamvu@capiro.vcl.sld.cu
3 Doctora en Medicina. Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Instructora. Sede Universitaria Municipal de Camajuaní. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: lisbetrr@capiro.vcl.sld.cu


DeCS: Medicina clínica, valores sociales, educación médica, relaciones médico-paciente.
MeSH: Clinical medicine, social values, education, medical, physician-patient relations.


 

 

Señora editora:

La formación de nuevos valores constituye un reclamo del mundo actual. Los cambios que se han venido produciendo en el mundo político, la economía, la educación, y en general, en la sociedad, refuerzan la importancia y necesidad de un clima intelectual y científico en las instituciones de educación superior, contextos en los que la sociedad plantea exigencias cualitativamente diferentes, requeridos de la pertinencia universitaria en el fortalecimiento de valores morales y revolucionarios.

Las autoras de la presente carta, fueron motivadas por el artículo "El enfoque integral en la formación de valores de los futuros profesionales de la salud" de Leal García1 y a partir de su lectura han hecho algunas reflexiones necesarias acerca de los resultados obtenidos en la estrategia educativa aplicada en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara para la formación de valores en los futuros profesionales de la salud. En dicho artículo su autora aborda determinados indicadores de la calidad educativa que solicitan una prioridad en su implementación en los diferentes niveles, en un proceso sistemático de orientación, planificación, ejecución, monitoreo, control y evaluación del proceso formativo en los servicios de salud de la provincia. Hace referencia al perfeccionamiento del trabajo de muchos profesores guías en el proceso de conducción de la calidad educativa en su brigada y cómo se rescatan valores requeridos por los estudiantes y trabajadores en el sector, en especial: responsabilidad, laboriosidad y dignidad.1

Se coincide con el criterio de que las instituciones de educación superior tienen la responsabilidad de incidir en esta formación y en el necesario fortalecimiento de la sociedad civil para promover valores y actitudes que deben ser reforzados tales como: responsabilidad, solidaridad, justicia social, tolerancia a las diferencias en un marco de respeto mutuo, ética, conservación del medio ambiente y una cultura de paz. El artículo citado1 no incluye resultados de la aplicación de dicha estrategia en los escenarios de la educación en el trabajo, a través de la aplicación del método clínico, considerado el método científico de la profesión médica, por no ser objetivo de su estrategia, aspecto que constituye el centro de esta reflexión. Las autoras de esta carta plantean la siguiente interrogante: ¿constituye el método clínico una vía para formar valores en los estudiantes de Medicina?

El sistema de salud cubano es seguro, efectivo, centrado en el paciente y en correspondencia con el principio de que la Medicina perdura como profesión en la medida en que el conocimiento médico especializado sea conservado y puesto en práctica para beneficio de la humanidad de manera responsable y en correspondencia con las demandas sociales.2

La educación en las ciencias médicas se ha ido transformando; de un proceso limitado al aula y centrado en el profesor como principal protagonista, ha traspasado los muros de las instituciones docentes para llegar hasta los propios servicios médicos con la participación de los estudiantes en el proceso de su formación a través de la educación en el trabajo, cuyos escenarios son el marco propicio para la formación de un profesional de perfil amplio, con sólidos conocimientos científicos y humanos, lo que lleva implícito una profunda formación ética y bioética.3

En opinión de las autoras y es precisamente su objetivo comunicar a través de esta carta, resulta importante un repaso y hasta la rectificación de estos valores en la formación del médico de hoy, que desde el Juramento Hipocrático han servido y sirven de guía para el buen quehacer médico. La educación médica es un proceso de formación cultural, moral y ética que se interrelaciona e imbrica con la ideología, la ciencia, el arte y las tecnologías médicas de la sociedad en que se desarrolla. De ahí que se defina el criterio de calidad educacional en términos de pertinencia social, calidad curricular y buen desempeño profesional. Debe centrarse el proceso docente educativo más en el aprendizaje que en la enseñanza, y basarlo en la adquisición de competencias en correspondencia con las necesidades de salud y el enfoque biopsicosocial de la Medicina, haciéndoles comprender que la mejor forma de que haya salud para todos es mediante la estrategia de la aplicación de valores que mantengan la esencia humana de la profesión.

La aplicación del método clínico, principio fundamental en la relación médico-paciente, y su enseñanza desde el proceso de formación, implica situar al estudiante bajo condiciones de trabajo para solucionar problemas reales o potenciales a los que tendrá que enfrentarse una vez graduado, mediante el modo de actuación profesional.4 Según Ilizástigui Dupuy citado por Pérez Valdés e Iruela Fernández:5 "...transformar el método clínico, requiere cambiar cómo los médicos piensan y sienten (...) es la formación de ciertas cualidades: autoconocimientos, sentido moral, sentimientos, valores y conductas, hábito reflexivo, capacidad de empatía y atención comprensiva".

Por otra parte, la educación médica cubana ha estado empeñada en formar médicos integrales, pero esa formación no puede descuidar los aspectos clínicos y tiene que ser lo suficientemente amplia y profunda, con el objetivo de que el médico pueda enfrentar los retos de la medicina individual, porque la preparación propiamente clínica no solo es un elemento básico del médico, también es para la población un indicador de primer orden para juzgar la excelencia de cualquier sistema sanitario. La mayoría de las insatisfacciones que continuamente se producen sobre el sistema de salud están referidas a este aspecto crucial, y a otros que tienen que ver estrechamente con el método clínico y la relación médico-paciente, que solo se logra con la entrevista médica y las habilidades clínicas que sea capaz de mostrar el médico de cualquier especialidad, y que deben trabajarse en los diferentes momentos del proceso formativo de los estudiantes de las ciencias médicas.

Desconocer o subvalorar el método clínico, subordinándolo a los dictados de los resultados obtenidos por los medios diagnósticos, creer que estos últimos en el futuro podrán sustituir al médico como sujeto del conocimiento y ejecutor de los procedimientos clínicos, se convierte en un estado de opinión que gana terreno en muchos escenarios, en detrimento del ejercicio científico, de la asistencia médica y de su dimensión humana, indisolublemente unida a valores que regulan las prácticas y que constituyen los basamentos éticos de los profesionales de la salud y de sus estudiantes, aún en formación. Muchos de los intentos y experiencias por lograr una pedagogía que eduque en valores (entendido el término educar subrayando los valores, intencionándolos dentro de las acciones formativas) pueden fracasar cuando no se tiene claridad de lo antes expuesto, ya que podría desvirtuarse el objetivo de la propia educación; ejemplo de ello: cuando se piensa que explicando hechos históricos y actuales de la realidad, o incorporando nuevas asignaturas, su conocimiento, por sí solo, produce valores o cambios en la conducta y personalidad del sujeto, es decir, que mediante saberes se forman y desarrollan los valores; o cuando se buscan comportamientos en hechos aislados, como participación en actividades orientadas, sin objetivos bien definidos, ni comprendidos y asumidos por el sujeto tanto en lo racional como en lo emocional; o cuando se piensa que formar y desarrollar valores sigue las mismas reglas del aprendizaje de conocimientos y habilidades; o cuando se considera que no es necesario incorporarlos como un componente de la labor educativa de manera explícita e intencional en el proceso de formación, pues ellos se forman y desarrollan automáticamente a través de la correcta relación alumno-profesor, con todos estos criterios no coinciden las autoras, porque indiscutiblemente no contribuyen a la educación en valores.

Es impreciso y absurdo hablar de una pedagogía de los valores como algo independiente, dado que el valor es parte del contenido y este es uno de los componentes de la didáctica, pero sí es necesario comprender las particularidades de su formación y desarrollo y sus relaciones en el proceso docente educativo; se manifiestan en la educación médica en la aplicación de métodos científicos, basados en las relaciones humanas, con cumplimiento de la ética, integrándolos al aprendizaje de manera intencionada y consciente.

Los valores aplicados a las prácticas médicas oportunas a través del método clínico permiten interiorizar en los estudiantes aquellas cualidades que satisfacen necesidades e intereses individuales y sociales, guían los principios de conducta que dan sentido a la profesión hacia la autorrealización, el progreso y el redimensionamiento humano, adaptándose a las circunstancias cambiantes de la realidad, por lo que su contenido puede expresarse de manera diferente en condiciones concretas.

Para preservar la pertinencia y la calidad de la educación médica, en un mundo unipolar y globalizado, se impone la necesidad de trabajar intensamente por la consolidación en los estudiantes del sistema de valores morales que ordenan los juicios, y las acciones derivadas de esos juicios, como en el caso de la aplicación del método clínico.

Las universidades de ciencias médicas juegan un rol importante en la formación de valores de sus futuros profesionales, fundamentalmente en los principios de la ética médica, la cual sirve de puente entre la política y los valores; a su luz se examina la validez moral de las alternativas posibles, y se buscan soluciones a la incompatibilidad entre los valores que inevitablemente se producen durante el proceso; pero si se cuenta con un método científico que irremediablemente obliga al profesional a la apropiación de las mejores prácticas y actuaciones morales y revolucionarias, indudablemente se está garantizando una formación integral en la que el médico cubano sale fortalecido en conocimientos y educación moral.

 

REFERENCIAS BBIBLIOGRÁFICAS

1. Leal García E. El enfoque integral en la formación de valores de los futuros profesionales de la salud. EDUMECENTRO [Internet]. 2010 [citado 3 Feb 2014];2(1):[aprox. 8 p.]. Disponible en: http://www.revedumecentro.sld.cu/index.php/edumc/article/view/60/125

2. Díaz Flores M, Castro Ricalde DM, Cuevas Jaimes BL. Valores profesionales de enfermería: una mirada hacia la formación en la Educación Superior. Rev Hum Med [Internet]. 2012 [citado 3 Feb 2014];12(2):[aprox. 12 p.]. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-81202012000200011&lng=es

3. Placeres Hernández JF, de León Rosales L, Medina Hernández Y, Martínez Rodríguez E. La formación de valores y el médico de hoy. Rev Med Electrón [Internet]. 2008 [citado 3 Feb 2014];30(1):[aprox. 13 p.]. Disponible en: http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/ano%202008/vol1%202008/tema13.htm

4. Rabeiro Invierno EM, Ferrer Esquivel JL, Moreno Martín M, Castro Pérez F. Algunas reflexiones en torno a la formación de valores en los estudiantes de Ciencias Médicas. Rev Ciencias Med Pinar del Río [Internet]. 2007 [citado 3 Feb 2014];11(3):[aprox. 11 p.]. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1561-31942007000300002&lng=es&nrm=iso

5. Pérez Valdés MA, Iruela Fernández L. Formación de valores: un reto en la educación médica superior. Rev Ciencias Med La Habana [Internet]. 2009 [citado 3 Feb 2014];15(2):[aprox. 3 p.]. Disponible en: http://revcmhabana.sld.cu/index.php/rcmh/article/view/425/html

 

 

Recibido: 20 de mayo de 2014
Aprobado: 11 de agosto de 2014

 

 

Noralys Pérez Faure. Sede Universitaria Municipal. Camajuaní. Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: noralispf@capiro.vcl.sld.cu

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