Avicena y la trascendencia de la medicina y la cultura islámicas en el mundo occidental
ARTÍCULO ORIGINAL

 

Avicena y la trascendencia de la medicina y la cultura islámicas en el mundo occidental

 

Avicenna and the transcendence of medicine and the Islamic culture in the western world

 

 

Francisco Iván Alfonso Tejeda1, Yennielis Díaz Acosta2, Aide Teresita Martínez Ramos3, Betsy Rivas Corría4, Carlos Benítez Pérez5

1 Licenciado en Educación. Especialidad Marxismo-Leninismo. Máster en Estudios Sociales. Profesor Auxiliar. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: ivanat@ucm.vcl.sld.cu
2 Licenciada en Historia y Marxismo. Asistente. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: yennielys@ucm.vcl.sld.cu
3 Licenciada en Educación. Especialidad Español-Literatura. Máster en Ciencias de la Educación Superior. Asistente. Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: aidemr@infomed.sld.cu
4 Licenciada en Educación. Especialidad Español-Literatura. Asistente. Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: betsyrc@infomed.sld.cu
5 Licenciado en Derecho. Asistente. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: carlosbp@ucm.vcl.sld.cu

 

 


RESUMEN

Fundamento: Avicena sintetizó magistralmente los conocimientos de su época para conformar una obra filosófica y científica dignas de ser estudiadas y divulgadas.
Objetivo: divulgar los aportes que la medicina islámica del período medieval legara a la medicina occidental, a partir del estudio de la obra de Avicena.
Método: se realizó investigación documental en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, entre los meses noviembre de 2014 y marzo de 2015. Se emplearon métodos del nivel teórico: análisis-síntesis, inducción-deducción, y el histórico-lógico; y empíricos: el análisis documental, la observación y contrastación de imágenes, lo que permitió reconstruir la herencia avicénica para la medicina moderna contenida en documentos históricos y otras bibliografías consultadas.
Resultados: se obtuvieron conocimientos sobre Avicena relacionados con su quehacer médico al revisar su Canon de la Medicina y los grabados, se hizo énfasis en sus aportes, muchos de los cuales aún mantienen vigencia, además de que permite a las nuevas generaciones de profesionales o en proceso de formación, adquirir más cultura sobre la trascendencia de este importante médico y filósofo islámico del siglo X para los conceptos y la práctica médica actuales.
Conclusiones: este estudio permitió a los investigadores divulgar los aportes que la medicina islámica del periodo medieval legara a la medicina occidental, para incluirlos en pregrado, como parte de la formación socio_humanística de los egresados de la universidad médica cubana.

DeCS: Abú Ali-al-Hosain ibn Abdallah ibn Sina (Avicena), historia de la medicina, educación médica.


ABSTRACT

Background: Avicenna brilliantly synthesized the knowledge of his time to conform a philosophical and scientific work which has not been sufficiently studied and spread.
Objective: to spread the contributions that the Islamic medicine of the Middle Ages bequeathed to the western medicine, through the study of Avicenna´s work.
Methods: it was carried out a documental investigation in Villa Clara University of Medical Sciences, from November 2014 to March 2015. Methods of the theoretical level were used: analysis-synthesis, induction-deduction, and the historical-logical one; and empiric: the documental analysis, the observation and images contrasting, that allowed to reconstruct Avicenna's inheritance for the modern medicine contained in historical documents and other consulted bibliographies.
Results: knowledge on Avicenna´s work related with his medical activity were obtained when revising his Canon and the engravings on Medicine, emphasis was made in his contributions, they still maintain their validity besides they allow to the new generations of professionals or in training process to acquire more culture, on the important transcendence of this Islamic doctor and philosopher of the 10th century for the concepts and the current medical practice.
Conclusions: this study allowed the researches to spread the contributions that the Islamic medicine of the middle ages bequeathed to the western medicine, to include them in undergraduate studies, as a part of the socio-humanistic training of the graduates from the Cuban medical university.

MeSH: Abú Ali-al-Hosain ibn Abdallah ibn Sina (Avicena), history of medicine, education, medical.


 

 

INTRODUCCIÓN

La presente investigación aporta conocimientos sobre una parte del legado médico del eminente filósofo árabe Avicena, pues así como la cultura greco-latina sintetizó lo mejor de todo el pensamiento humano desde el momento de su florecimiento, y el Imperio Romano incorporó a su vasto caudal todos los saberes del mundo occidental y también la herencia de la cultura oriental, Avicena sintetizó magistralmente los conocimientos de su época para conformar una obra filosófica y científica que ocupa un lugar prominente por sus aportes en la Física, la Mecánica, la Astronomía, la Geometría, la Matemática y la Química; pero donde más destacó fue en la Medicina; incluso a 500 años de su muerte, su teoría médica llenaba los programas de la enseñanza de esta ciencia en las más reconocidas universidades del mundo1. Aún hoy, el estudio de su obra permite, además de fortalecer la cultura general, asombrar por la precisión de sus conocimientos. Numerosos profesionales de su época (siglos X y XI) lo tomaron como referencia para sus tratados médicos hasta el siglo XII, pues "… la obra de Avicena contribuyó a consolidar el pensamiento racional y aplicar el conocimiento científico a la práctica de la Medicina. Por eso, se puede afirmar que con su genio iluminó las tinieblas de la larga noche medieval"2.

Sus saberes aportaron la raíz de la medicina moderna; Avicena, como otros próceres, ha transitado en el tiempo manteniendo la aureola de los que marcaron pautas en la humana labor de atender profesionalmente el principal valor del hombre: su salud. Con razón ha sido considerado "… el más famoso y la máxima figura médica árabe y mundial (…) síntesis del saber médico universal (…) que más influencia ha tenido durante seis siglos"3.

Teniendo en cuenta su universalidad, los autores se propusieron divulgar los aportes que la medicina islámica del período medieval legara a la medicina occidental, a partir del estudio de la obra de Avicena, pues esta herencia con frecuencia es olvidada por considerarse de escaso valor científico o poco aportadora al conocimiento y la práctica médica contemporánea.

 

MÉTODOS

Se realizó una investigación de tipo documental en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, entre los meses noviembre de 2014 y marzo de 2015. Constituyeron el objeto de estudio fuentes históricas relacionadas con la personalidad de Avicena; se emplearon métodos del nivel teórico para el estudio de los antecedentes del tema, la búsqueda en la bibliografía y la conformación del informe investigativo, específicamente análisis-síntesis, inducción-deducción y el histórico-lógico; y del nivel empírico: la revisión documental, la observación y contrastación de imágenes, que permitieron obtener la información necesaria para obtener las regularidades y divergencias halladas en las referidas fuentes, y la conformación de los criterios de los autores acerca de la utilidad de incluir a Avicena entre las figuras paradigmáticas del pensamiento médico universal, en los estudios de las ciencias médicas.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La experiencia ha demostrado que en los foros de Historia de la Medicina, al historiografiar los pasos seguidos por esta ciencia se hace alusión a eminentes médicos de la antigüedad o de épocas posteriores a ella, aunque no siempre se es justo con personalidades que legaron a la humanidad tratados médicos y observaciones que todavía hoy, luego de varios siglos de planteados, asombran a la comunidad médica internacional, lo que de hecho los convierte en grandes aportadores a la medicina moderna.

El nombre de Hipócrates, famoso médico de la antigüedad griega y cuyo juramento todavía hoy se emplea en calidad de referente ético profesional en no pocas universidades y facultades de Medicina en el mundo, o el de Galeno, Paracelso y otros, todos pertenecientes a lo que se consideraba entonces la sociedad civilizada del mundo occidental, transitan de generación en generación, profesionalmente admirados, desde sus respectivos contextos y posibilidades, por sus aportes a la medicina; sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con algunos de otras regiones, los cuales también contribuyeron al desarrollo de esta ciencia en su época. El presente estudio se refiere a un eminente filósofo con incuestionables aportes en esta rama del conocimiento y también en el campo de las ciencias. Su nombre: Abú Ali-al-Hosain ibn Abdallah ibn Sina, quizás no sea tan conocido; pero cuando se habla de Avicena4,5 automáticamente viene a la mente el florecimiento de la cultura árabe, a la que por mucho tiempo el mundo occidental le negó créditos de cientificidad, adicionando otros criterios de exclusión basados en posiciones racistas con respecto a la ciencia que se cultivaba por esa época en el mundo islámico.

Lo cierto es que si bien la Edad Media europea es símbolo de intolerancia absoluta a la ciencia y al pensamiento científico de avanzada, perseguido por la horda inquisidora del fundamentalismo católico, no ocurrió así en el mundo árabe donde florecieron la cultura y el pensamiento vinculados a la ciencia, aún en los marcos de la observancia de las reglas del Corán, los que se difundieron por Europa rápidamente a través de la huella transcultural6.

El reconocido investigador del pensamiento social Koyré, mencionado en una antología de Historia de la Filosofía6 ha reconocido que "…son los árabes los que han sido los maestros y educadores del Occidente latino (…) y no solo y simplemente, tal como se ha dicho a menudo, intermediarios entre el mundo griego y el latino".

Según los datos más precisos de que se dispone, Avicena nace en el año 980, en una aldea del Asia Central, territorio en el que siglos después se asentara la ya desaparecida República Socialista Soviética de Uzbekistán, y muere en agosto de 1037, a la edad de 57 años. Desarrolló una prolífera vida intelectual7. Sus aportes como médico están expresados en una parte teórica y otra práctica.

En el ámbito de la teoría médica su más célebre realización lo constituye el Canon de la Medicina8, obra que le valió adjudicarse el calificativo de "príncipe de los médicos" en su época. Cinco volúmenes conforman lo que se considera un verdadero monumento en el arte de curar, y que se describen a continuación:

I volumen: aborda principios generales, definiciones, la constitución humana, enfermedades de los órganos, los músculos, los nervios, venas y arterias, lo relativo a etiología de las enfermedades, la dieta y la edad, medicina preventiva, efectos del clima y tratamiento. Al fundamentar sus presupuestos teóricos, Avicena se apoyó en una de las manifestaciones artísticas más difundidas en su época: el grabado, algunas de cuyas realizaciones se conservan hasta hoy, entre ellas la mostrada en la figura.

II volumen: dedicado a la medicina experimental y sus efectos, trata sobre la investigación de los medicamentos, para determinar las magnitudes cuantitativas y cualitativas a aplicar a cada enfermedad según su gravedad, y trata sobre los experimentos con el cuerpo humano.

III volumen: se ocupa de la etiología, síntomas, diagnóstico y tratamiento sistemático de las enfermedades; se describen la cefalea, la epilepsia, enfermedades de los ojos, nariz, oído y garganta, del sistema digestivo y génito-urinario.

IV volumen: referido a otras enfermedades (las fiebres y su tratamiento, forúnculos e hinchazones, lepra, cirugía menor, úlceras, inflamaciones glandulares) y se refiere al "cuidado de la belleza".

V volumen: es un formulario; contiene métodos para preparar medicamentos, píldoras, supositorios, polvos, jarabes, cocciones y elíxires, con sus correspondientes prescripciones para las diferentes enfermedades, incluyendo pesos y medidas según el caso. Describe unos 760 medicamentos.

El Canon de la Medicina fue una verdadera celebridad en su tiempo; traducido a varias lenguas, se le reconoce como texto mucho más asequible y efectivo en sus propuestas conceptuales y prácticas que otros tratados médicos que le antecedieron, por lo que generó grandes simpatías entre la incipiente comunidad científica de entonces, que le haría perdurar por varios siglos como la Regla de Oro de la medicina islámica, con evidente repercusión sobre la medicina europea de etapas posteriores9.

En esta obra abundan los resultados de observaciones hechos por Avicena a lo largo de su experiencia como médico, tales como la diferencia entre la mediastinitis y la pleuresía, los efectos nocivos para la salud de la contaminación del agua y del suelo, las enfermedades nerviosas, y resalta por su valor, la minuciosa descripción que hace de las enfermedades de la piel.

Con respecto al volumen II dedicado a la experimentación, algunos especialistas de renombre sostienen que Avicena ya habla de los tres métodos -concordancia, diferencia y variaciones concomitantes- que la medicina moderna aún no ha podido desechar.

Avicena consultó e interpretó las doctrinas médicas que le antecedieron, especialmente y con mucho énfasis las de Hipócrates y Galeno.

Es así como el llamado Médico del siglo X se convirtió en receptor en el mundo islámico de la vitalidad de la medicina hipocrático-galénica de corte occidental, y sus interpretaciones llegaron mucho más completas que la propia visión que en Europa se tenía sobre estas dos personalidades de la historia de la medicina, por tanto fue un creador9. A ello se adiciona el hecho de que entre los siglos VIII y XV se desarrolla en la península ibérica una civilización árabe, cuya influencia sobre el occidente cristiano fue grande.

Por otra parte, la ciudad de Córdova llegó a tener 250 000 habitantes en su tiempo, que la convertían en la primera del mundo occidental de entonces, con una intensa vida comercial, cultural y social, que se expandía por toda la península. Tan es así que el norteamericano George Sarton la ha catalogado como el centro cultural más importante de la Edad Media europea. En dicha ciudad, nacieron grandes filósofos como Averroes y Maimónides, este último también médico, que se encargaron de trasmitir los aportes que les venían de Oriente, entre ellos la obra científica y filosófica de Avicena. Tal fue el rol adquirido por su pensamiento en la España musulmana que los humanistas y científicos europeos de los siglos XV y XVI no dudaron en conceder la categoría de españoles a algunos sabios orientales entre los que se hallaba Avicena, por supuesto.

Continuando con el legado médico de Avicena, deben destacarse algunos breves fragmentos de su Canon de la Medicina, referidos a un sistema de consejos prácticos sobre cinco aspectos considerados por él como fundamentales. En ellos se aprecia la filosofía de Avicena sobre cómo entender la vida y la relación del hombre con el mundo natural y social. Sus puntos de vista al respecto se sustentan en la búsqueda constante del equilibrio y de la unidad que caracteriza la cultura árabe islámica, en la que no hay ni puede haber contradicción entre el cuerpo y el espíritu, entre el individuo y la sociedad, entre la ciencia y la fe, entre la naturaleza y el hombre.

En Avicena la medicina dejó atrás las explicaciones mágicas, maléficas e irracionales que habían prevalecido en el arte de curar de la antigüedad, también reproducidas en las medicinas paralelas modernas.

He aquí algunos de sus consejos:

  • Sobre higiene: debe prestarse atención esencialmente a la higiene del temperamento (medio interior), la elección de los alimentos y las bebidas (higiene del medio ingerido, higiene de la constitución física), desinfección del medio inhalado (atmósfera), higiene de la indumentaria, de la actividad corporal y de la actividad mental.
  • Sobre salud infantil: en cuanto a la lactancia y la alimentación del niño, en lo posible hay que darle la leche de su madre, por ser el alimento más próximo al que recibía en el útero (…). A tal punto que la lactancia en el seno materno es un factor importante de protección contra las afecciones.
  • Sobre cultura física: la cultura física es mejor medio para prevenir las enfermedades (…) Los individuos que no practican cultura física son a menudo víctimas de enfermedades, pues los órganos no reciben el soplo vital que es el instrumento de vida de cada órgano.
  • Sobre el sueño: como el sueño es un fenómeno fisiológico de recuperación (…) conviene cumplir ciertas reglas como el tiempo necesario pero también evitar los excesos (…) acostarse temprano y cuando la digestión esté avanzada.
  • Sobre el aire y el medio ambiente: mientras el aire está equilibrado y no está viciado por sustancias incompatibles con la vida, mantiene la salud y la protege. En caso contrario, resulta peligroso.

Como se aprecia es estos cinco aspectos, ya desde su tiempo Avicena incorporó un grupo de criterios científicos al pensamiento médico universal que todavía hoy constituyen reglas y razonamientos básicos para la medicina moderna10.

Además de lo relacionado con la higiene humana en su más amplio sentido, Avicena fundamenta la conveniencia de la lactancia materna, preferible a otras formas de complemento alimentario o de alimentación propiamente dichas. Ese criterio suyo sigue teniendo validez incuestionable hoy y constituye el eje central de la política de salud materno-infantil en Cuba y el resto del mundo.

Pero como se aprecia además, Avicena pondera las bondades de la cultura física como elemento preventivo o de contención de las enfermedades, aspecto que se halla en el centro de las políticas de salud en el mundo actual, avalado por la Organización Mundial de la Salud y las investigaciones que conceden a la actividad física un lugar de lujo en la conservación de la salud física y espiritual.

También se percata de los efectos nocivos de la polución del aire, en un ejercicio de adelantamiento científico increíble, pues aún en su época no había que lamentar como un problema global los efectos de la contaminación ambiental.

No hay dudas de que Avicena tuvo un pensamiento avanzado en su época y así trasciende su legado hasta hoy. Tanto que en opinión del poeta y médico argelino Ahmed Arva6, con él se inaugura la medicina como ciencia.

Quizás un desacierto suyo fuera dividir la medicina en una ciencia teórica y una ciencia práctica, cuando en realidad se trata de una única ciencia que articula ambos niveles con un único propósito, pero habría que reconocerle también que esta última la subdivide en medicina curativa y medicina preventiva, las que todavía hoy constituyen los polos paradigmáticos de los modelos en pugna en lo que a la atención a la salud se refiere.

Existen otros muchos campos de la medicina en los que Avicena incursionó con gran éxito, por ejemplo, fue el primero en describir con asombrosa exactitud la anatomía del ojo humano y su funcionamiento, tanto que no difiere mucho de lo que hoy se sabe del mecanismo de la vista.

También explicó con gran precisión el sistema de los ventrículos y las válvulas del corazón y superó a los médicos de la Grecia Antigua en el conocimiento sobre varias enfermedades que no llegaron a ser conocidas por los médicos de allí, como el sarampión y la varicela, las cuales describió con bastante exactitud10.

En cuanto a sus estudios en materia ambiental, aspecto ya mencionado antes al tratar sobre su sistema de consejos para prevenir las enfermedades y divulgar una cultura de salud y calidad de vida, Avicena concibió la hipótesis de que en el agua y en la atmósfera existían microorganismos que transmitían ciertas enfermedades infecciosas, hipótesis confirmada siglos más tarde por las observaciones de laboratorio realizadas por el científico holandés Antonie van Leeuwenhoek, a quien se le atribuye también la invención del microscopio. Esto ocurrió en el siglo XVIII, más de 700 años después de ser planteado por Avicena.

Avicena elaboró además toda una serie de procedimientos de diagnóstico. Fue capaz de experimentar 90 variantes relativas al pulso, 60 de ellas variantes simples y 30 más complejas, que la ciencia moderna ha ido perfeccionando, pero manteniendo la base de lo descrito por él. También desarrolló con éxito el método de percusión o lo que es lo mismo el diagnóstico de enfermedades internas mediante golpes dados con el dedo en el cuerpo del paciente, redescubierto más tarde por el médico vienés Leopold Avenbrugger, también en el siglo XVII, e incorporado a partir de entonces como un método muy efectivo para la medicina.

Por último, es preciso abordar la trascendencia de la obra de Avicena en la enseñanza de la medicina, el Canon de la Medicina se fue convirtiendo en la base de la enseñanza médica en todas las universidades de su tiempo11. Figura en el programa más antiguo que se conoce de la docencia médica en la Escuela de Medicina de Montpellier, en una Bula de Clemente V del año 1309 y en todos los programas posteriores hasta 1557, o sea, hasta más de 500 años después de su muerte se conservaron sus puntos de vista y criterios médicos lo suficientemente válidos como para formar los profesionales de la medicina, y aunque unos años más tarde se prefiere a Galeno, se siguen empleando sus teorías médicas como contenido necesario en los programas de la especialidad hasta el siglo XVIII.

Por ejemplo, todos los tratados generales sobre medicina contenían frecuentemente una introducción sobre anatomía, y casi todos acudían al Canon de la Medicina de Avicena para copiarlo, ya que se le consideraba como la Biblia médica de la cristiandad y en consecuencia el documento médico más completo, en relación con otros tratados que le fueron acompañando en el tiempo, pero nunca sin lograr superarlo.

Avicena aportó a la enseñanza de la medicina en numerosos aspectos, que los europeos asimilaron e incorporaron a los saberes médicos del viejo mundo y si bien sus detractores le criticaron siempre no trasponer las fronteras de la medicina teórica para verse vencido por la medicina experimental, en la que no incursionó tanto, lo cierto es que el médico cirujano italiano Guillermo de Salicet, radicado en la ciudad de Piacenza escribió un tratado general de medicina en el que cita frecuentemente a Avicena. Este reconocido médico y filósofo también se destacó en la rama de la Oftalmología. En un estudio anónimo sobre esta especialidad aparecido en la segunda mitad del siglo XIII el autor más citado es él, quien constituye la personalidad de la medicina árabe en quien están inspirados todos los tratados oftalmológicos del siglo XIV.

En profilaxis y fármacos también fue Avicena maestro de los europeos. Trascendió, por ejemplo, a través de Cardone de Milán, físico de la segunda mitad del siglo XIV quien compone una obra que resume las medidas profilácticas empleadas en la época para combatir y prevenir la peste titulada "Régimen para la pestilencia", y utiliza como una de sus fuentes principales a Avicena. También el médico florentino Collignano escribe un tratado sobre esta enfermedad en el que utiliza como autoridades principales a Avicena y a Galeno.

En Ginecología y Obstetricia fue Avicena un gran maestro en la Edad Media, lo mismo que en el arte de determinar diagnósticos a partir de los signos exteriores del paciente con lo cual se considera como el fundador de la semiología.

Incansable en su eterna búsqueda, Avicena incursionó en la Psicoterapia y la Parapsicología con no pocos aciertos, pero hubo un momento en que su influjo como gran maestro de la medicina comenzó a declinar, acercándose al ocaso12.

El advenimiento del Renacimiento, que se propuso el rescate de la cultura griega desechando la árabe, constituyó una apreciación injusta y una negación poco dialéctica de los aportes de la cultura y la ciencia oriental al mundo de entonces. Leonardo da Vinci rechaza la anatomía enseñada por Avicena, pero no teniendo alternativa sigue utilizando los términos árabes. Paracelso, por su parte quemó públicamente en Basilea el Canon de la Medicina, para dar prueba fehaciente de sus sentimientos de rechazo.

Harvey también se encargaría de poner en ridículo a Avicena, publicando en 1628 lo que consideraría su gran descubrimiento, hasta donde nunca llegaría este: la circulación de la sangre; pero lo que ignoraba Harvey es que este descubrimiento lo había hecho cuatro siglos atrás otro árabe, Ibn al-Nafis, quien se adelantó incluso a Miguel Servet y trató el tema en un comentario crítico a la teoría de Avicena.

Así se fue apagando el legado de quien falleciera a la edad de 57 años, motivado por una enfermedad intestinal en agosto del año 103712.

 

CONCLUSIONES

Hoy, el pensamiento y las conclusiones médicas de Avicena pueden ser omitidas en la docencia médica moderna, pero no puede ignorarse que la cultura europea de su época, así como la cultura universal de todos los tiempos es, en gran manera, su deudora en numerosos campos, especialmente en la Medicina, pues algunos de sus postulados filosóficos sobre la medicina, la salud y la enfermedad aún son dignos de ser interpretados por las actuales generaciones de profesionales, discriminando, por supuesto, las limitaciones de época que lógicamente están presentes en su obra, a la luz del conocimiento y la ciencia actuales.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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9. Pérez Pérez OF. De los albores a los albores: un recorrido por la historia de la medicina. La Habana: ECIMED; 2011.

10. López Farjeat LX. Avicena (Ibn Sînâ), Cuestiones divinas (Ilâhiyyât). Diánoia [Internet]. 2007 [citado 12 Feb 2016];52(59):[aprox. 4 p.]. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-24502007000200012

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12. Gómez Nogales S. Como Ibn Sina se convirtió en Avicena. Rev Elementos Ciencia y Cultura. 2011;19(82):3-10.

 

 

Recibido: 24 de marzo de 2016.
Aprobado: 4 de abril de 2016.

 

 

Francisco Iván Alfonso Tejeda. Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo electrónico: ivanat@ucm.vcl.sld.cu

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